Escuchar. Observar. Pensar. Reaccionar

Palabras de Carlos Pintado en la presentación del evento Reina María Rodríguez lee sus poemas, presentado por la Fundación Cuatrogatos en el Koubek Center del Miami Dade College el pasado viernes 30 de septiembre de 2022, como parte de su programación para adultos.

Escuchar. Observar. Pensar. Reaccionar.

Cuando leo cualquier libro de Reina María Rodríguez, estas son las palabras en las que gravito.

Escuchar. Observar. Pensar. Reaccionar. Palabras o comandos, dudo a veces. Elegir una u otra, o todas, es una suerte de desafío.

La poética de Reina María Rodríguez, maestra de la écfrasis y de la imaginería, tiene el don de conjurar en un poema casi todo lo que la rodea (estoy tentado a decir “todo lo que la afecta”) y de ese conjuro o afección sale el texto sabiamente pensado, vitalmente concebido, texto-poema, verso libre o prosa, híbrido, un calidoscopio sintáctico, porque los poemas de Reina María no son solo prodigiosas contemplaciones literarias, sino también radiografías del alma humana: cada poema, es una isla que ella habitará con sus palabras, obsesionada con el significado del poema y con el impacto que este produce.

Pocos han cuestionado la inspiración como lo hace ella.

Pocos han logrado hacer de la literatura una cartografía de vida.

El valor y el peso de las palabras, el lugar en el que están puestas en el papel, sí, como hormigas, dice ella en un poema, pero ¿para qué?

La filosofía del texto la persigue, la misma filosofía del sobreviviente, de quien ha mirado al sol muy fijo en el centro por mucho tiempo, con los ojos abiertos y ha resistido un segundo más de lo soportable.

Construir y deconstruir al poema en su intertextualidad es su manera de jugar con el fuego, su manera de jugar con las palabras. He aquí una poeta enorme con una habilidad inusual y un ojo de lince para diseccionar cosas o eventos que más tarde serán parte de sus obsesiones y metáforas, un retablo que ella ha construido, sola, como una catedral.

Escuchar. Observar. Pensar. Reaccionar.

Los libros de Reina María Rodríguez examinan nuestras vidas como un espejo secreto: escuchamos, observamos, pensamos y reaccionamos mientras vamos armando el contorno, preciso o impreciso, de lo que somos. Cada poema es una casa ardiendo, y ella está en el centro, silenciosa, insomne, febril, esperando.

Carlos Pintado

La escritora Reina María Rodríguez lee sus poemas en Miami

Tiomado del Diario Las Américas, Miami.

“No fue fácil convencerla, pero finalmente se logró”, comenta el escritor y promotor cultural Sergio Andricaín, sobre la lectura de poemas que realizará Reina María Rodríguez, una de las figuras clave de la literatura contemporánea en español, el viernes 30 de septiembre, a las 7:30 p.m., organizada por la Fundación Cuatrogatos y el Koubek Center del Miami Dade College. En este evento la acompañará el poeta Carlos Pintado, quien la presentará al público y dialogará con ella.

“Cada día que pasa, pienso que sé menos lo que es la poesía”, nos dice Reina María cuando le preguntamos qué es para ella la poesía. “Virginia Wolf hablaba de ‘la sensibilidad de las impresiones’: es una frase buena, pero a la vez vaga, para responder esa pregunta. En lo personal, la poesía es algo de lo que no puedo prescindir, pero la relación con ella cambia a medida que pasa el tiempo y el cuerpo va envejeciendo. Necesito escribir sobre todo lo que veo, es algo irreprimible, que uso como remedio para todos mis males. Es como una compañía que permanece todo el tiempo conmigo”.

Nacida en La Habana, Cuba, en 1952, Reina María Rodríguez es autora de numerosos libros en verso y en prosa que la han hecho merecedora de importantes distinciones, entre ellas el Premio Nacional de Literatura de su país, en 2013, y el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, que le fue concedido en Chile, en 2014 (y que dedicó “a todos los escritores de mi generación que han tenido que salir de Cuba”). Además, ostenta la Orden de Artes y Letras, de Francia, con el grado de Caballero.

“Mis libros se han ido volviendo más temáticos. Me gusta trabajar, más que en un texto, en un libro. Le dedico mucho tiempo a la edición de cada poema y a decidir el orden en que aparecerán”, nos dice la autora de obras como En la arena de Padua y Catch and Release. “En mi poesía busco no solo una forma estética, sino, más que eso, una forma humana. Con el tiempo, mis poemas se fueron volviendo más políticos. Más por lo que tienen en el trasfondo, porque nunca me han gustado los mensajes obvios: no creo que la poesía tenga nada que ver con ese tipo de retórica”.

Cuando se le pide que compare sus primeros libros, como Cuando una mujer no duerme y Para un cordero blanco, con los más recientes, explica que “la diferencia tiene que ver con la vitalidad. Cuando he vuelto a leer algunos de esos textos, siento la voz de una muchacha que ya no soy. No es que piense que esa poesía ya no me pertenece, sino que ya ‘ella’, quien habla desde esos textos, es otra”.

Aunque no le gusta hablar de influencias literarias, reconoce que en algunos momentos de su trayectoria ha establecido “una relación espiritual muy fuerte” con algunos creadores. “Si me interesa un autor, me gusta leer todos sus libros, y de alguna manera absorbo su poética”, revela. “Por ejemplo, en un tiempo tuve un acercamiento muy grande a las condiciones de la vida de la escritora rusa Marina Tsvietáieva, alguien con quien, a pesar de la distancia en el tiempo y el espacio, sentí momentos de confluencia muy grandes. Se trata de seres que, de alguna manera, han vivido en mi vida, que me han acompañado, sin importar las épocas, ni si son hombres o mujeres ni si están vivos o muertos”.

¿Qué textos compartirá en este encuentro con los amantes de los libros y la lectura? “Tengo pensado leer algunos textos viejitos, pero serán los menos, para dar espacio a libros posteriores. Por ejemplo, Achicar, que apareció en México y que escribí en La Habana, en 2017, cuando estuve muy enferma de zika dengue y bronconeumonía, o El piano, un libro que ha tenido algunas ediciones y que surgió a partir de la destrucción y la muerte del piano de mi infancia. También quiero incluir algo de Luciérnagas, que es un bestiario, un libro sobre animales ‘humanos e inhumanos’ que fue lo primero que escribí en Miami”.

No faltarán textos de Cortar las muñecas, publicado en Toronto, en 2022, donde reúne sus poemas con fotos de muñecas de Michael Bryan. “Siempre he tenido la obsesión de hacer libros con fotos”, revela. “Esta una experiencia que ya había tenido hace muchos años atrás con obras como Travelling, Variedades de Galiano y Otras mitologías. Aunque no soy fotógrafa, siempre me ha atraído ese momento de la detención del tiempo que ocurre en una foto y me interesa la posibilidad de crear con palabras la foto de alguien que no está, que no existe o que tal vez nunca existió”. De las obras aún inéditas que compartirá en la lectura, menciona Allí estaría la noche, “poemas que escribí cuando murió mi mamá, en medio de la pandemia, y no pude estar junto a ella”.

¿Qué podrán esperar quienes asistan a la lectura? “¿Cómo saberlo? Los móviles que tiene cada persona para ir a una lectura literaria son disímiles”, responde con una sonrisa la autora cubana, quien durante muchos años mantuvo, en la azotea de su casa habanera, un espacio alternativo en medio de la cultura oficialista, que influyó en un gran número de jóvenes escritores.

“Las lecturas me parecen buenas porque ves los rostros de las personas que están sentadas frente a ti, escuchando los poemas, y puedes apreciar el efecto que los textos tienen sobre ellas, la comunicación que puedes establecer con ese ‘tú’. Será una oportunidad para compartir inquietudes de las que casi nunca se habla y, sobre todo, para acompañarnos”.

Quienes acudan a este encuentro poético podrán llevarse a casa, según adelanta Andricaín, director de la Fundación Cuatrogatos, “una tarjeta con un texto de Reina María Rodríguez impreso y el recuerdo de haber podido ver y escuchar a una figura clave de las letras cubanas”.

Lugar: Koubek Center.
Día: Viernes 30 de septiembre de 2022.
Hora: 7:30 p.m.
Dirección: 2705 SW 3rd Street, Miami, FL 33135.
La entrada es gratuita.