Fallece escritor colombiano Jairo Aníbal Niño

 El conocido autor colombiano de literatura infantil Jairo Aníbal Niño falleció en la madrugada de este lunes a causa de una penosa enfermedad a sus 69 años, después de ingresar el viernes en un hospital de Bogotá, informaron su allegados.

El escritor nació en Moniquirá, Boyacá, en 1941. Escribió más de 40 obras entre las cuales se destacan Zoro, Preguntario, La alegría de querer, Dalia y Zazir, De las alas caracolí y otras muchas.

Algunos de sus textos han sido traducidos al inglés, francés alemán, portugués, finlandés, eslovaco y chino. Como conferencista y director de talleres desarrolló su trabajo a lo largo y ancho de Colombia y se presentó en diversos espacios de México, Venezuela, España, Costa Rica, Francia, Uruguay y Argentina. Fue catedrático de varias universidades y director de la Biblioteca Nacional de Colombia.

A manera de homenaje, reproducimos unas palabras de Jairo Aníbal Niño incluidas en el libro Literatura infantil y juvenil de Nuestra América, de Jesús Cabel, publicado en Lima en 1984:

“El mejor poema, he pensado siempre, es el que le deja a uno en la memoria un inconfundible sabor a helado de fresa. El mejor cuento es aquel que permite nuestra complicidad, que nos acepta como tripulantes en el cohete que se desliza rumbo a las estrellas, o que nos permite galopar en un caballo con alas, o aquel que toca nuestro corazón y le pone imágenes de personas amadas a nuestros sueños. Es aquel que hace familiares a nuestra sed de aventuras todos los mares de la tierra, que nos permite recorrer un enorme desierto en el espacio fascinante de una página, o que nos lleva de la mano a una ciudad del futuro donde es posible encontrar a un hombre de hierro enamorado de una rosa”.

Zenén Calero, un retablo entre el sol y la luna

En la Galería de Diseño Escénico Raúl Oliva, de La Habana, está abierta la exposición Zenén Calero, un retablo entre el sol y la luna, en la que se muestran muñecos, bocetos, vestuarios y escenografías de 19 montajes realizados entre 1982 y 2009 por uno de los más destacados diseñadores del teatro de títeres de Cuba.

Nacido en Cárdenas, Cuba, en 1956, Zenén Calero (en la foto superior, a la derecha) realizó estudios de Artes plásticas en la Escuela Provincial de Arte de Matanzas y, posteriormente, de Diseño escénico para teatro, cine y televisión en el Instituto Superior de Arte de La Habana. Durante los años 1980 y principios de los 1990 desplegló una intensa labor dentro del grupo Papalote, para el que realizó los diseños de puestas en escena dirigidas por René Fernández como El gran festín (1982), Nokán y el maíz (1985), El tambor de Ayapá (1987), Okín eiyé ayé (1988) y Romance del papalote que quería llegar a la Luna (1990) y Los ibeyis y el diablo (1992).

Posteriormente Calero fundó junto al actor y director Rubén Darío Salazar (a la izquierda en la foto) el prestigioso grupo Teatro de las Estaciones, con el que han estrenado obras como La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón (1996), La caperucita roja (2001), Pedro y el lobo (2002), La caja de los juguetes (2003), La virgencita de bronce (2005), El patico feo (2006), Los zapaticos de rosa (2007) y Federico de noche (2009).

En las siguientes fotos, algunas imágenes de la exposición:

El eterno Rodari

“Definir el libro como un ‘juguete’ no significa en absoluto faltarle el respeto, sino sacarlo de la biblioteca para lanzarlo en medio de la vida”.

“No hay que olvidar que un niño no es una flecha que va en una sola dirección, sino muchas flechas que, simultáneamente, van en muchas direcciones”.

“Para ser útil al niño lector, el adulto que escribe ha de seguir siendo él mismo. No se ha de fingir niño, pretender ver el mundo a través de los ojos infantiles, hacer niñerías o revivir su infancia”.

Gianni Rodari (1920-1980)