Los libros ganadores del Premio Fundación Cuatrogatos 2023

Una de las misiones de nuestra organización es el estudio y la valoración de la producción editorial en español de literatura infantil y juvenil. Como resultado de ese trabajo, que desarrollamos de forma permanente, hemos escogido los 20 libros ganadores del Premio Fundación Cuatrogatos 2023.

La selección fue realizada por un grupo multidisciplinario de lectores que tomó en consideración 1228 publicaciones provenientes de 226 editoriales de 20 países. En esta muestra ambién se incluyeron libros autoeditados que tuvieran su ISBN.

La imagen gráfica que identifica el premio fue creada este año por la destacada ilustradora española Concha Pasamar. Para la Fundación Cuatrogatos es motivo de especial alegría contar con la colaboración de esta artista, pues tres libros suyos han obtenido nuestro reconocimiento en años anteriores.

Entre las 20 obras ganadoras hay libros álbum, poemarios, cuentos y novelas que forman parte de los catálogos de editoriales de Argentina (Editorial Norma, Del Naranjo, Fondo de Cultura Económica de Argentina, Limonero, Loqueleo, Pequeño Editor), España (A buen paso, Akiara Books, Anaya Infantil y Juvenil, Cuento de Luz, Edebé, Edelvives, Ediciones Ekaré, Editorial Libre Albedrío, Kalandraka Editora, Nórdica Libros, Tres Tigres Tristes, Triqueta Verde), Perú (Mónimo) y Uruguay (Amanuense). Cuatro de estos sellos no habían recibido con antelación el Premio Fundación Cuatrogatos.

Como es habitual, además de otorgar los 20 premios y de destacar 12 obras finalistas, difundimos un listado de 100 títulos recomendados por sus valores literarios y plásticos. Una novedad es que este año se incluye un reconocimiento especial para rescates editoriales.

Todo este trabajo se realiza con el ánimo de destacar libros significativos, con una notable calidad literaria y plástica, de creadores iberoamericanos. El propósito que nos anima es contribuir a que estos títulos estén al alcance del mayor número posible de lectores infantiles y juveniles en hogares, bibliotecas y escuelas.

Consulten aquí el folleto con los 20 libros ganadores, los finalistas y los recomendados.

“Martí en nosotros: La musa traviesa del Ismaelillo” este viernes 27 de enero

El viernes 27 de enero de 2023, la Fundación Cuatrogatos y Artefactus Cultural Project conmemorarán el 170 aniversario del natalicio de José Martí presentando el evento Martí en nosotros, que contará con la charla titulada La musa traviesa del Ismaelillo, a cargo de la profesora Annie Plasencia.

Graduada de la Licenciatura en Literatura General de la Escuela de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, Annie Plasencia cursó posteriormente la Licenciatura en Educación en el Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río. Fue profesora de Literatura en esta última institución y también en la Universidad Hermanos Saíz. En Estados Unidos trabajó como profesora, hasta su retiro, en el Sistema de Escuelas Públicas del Condado Miami-Dade.

Como parte de la actividad, el dúo de las hermanas Ruesga interpretará varias canciones compuestas a partir de poemas de José Martí.

Las obra utilizada como imagen de este evento es el dibujo con lápices de colores sobre papel “Martí y el Ismaelillo” (su hijo Francisco José), creado en 2014 por el artista visual Sergio Chávez, a quien agradecemos la gentileza de permitir su reproducción.

Martí en nosotros: La musa traviesa del Ismaelillo
Fecha: 27 de enero de 2023
Hora: 8 p.m.
Lugar: Sala Artefactus
Dirección: 12302 SW 133rd Ct, Miami, FL 33186
Teléfono: (786) 704-5715

¿Qué hizo la Fundación Cuatrogatos en el 2022? Un recuento

La autora mexicana Judy Goldman habla a los estudiantes de la Conchita Espinosa Academy como parte del evento Fiesta de la Lectura 2022.

Cada enero nos gusta hacer un recuento de las principales actividades que llevó a cabo la Fundación Cuatrogatos durante los doce meses que dejamos atrás. Así pues, aquí está el correspondiente al 2022.

Nuestra programación anual comenzó el 28 de enero, con el anuncio de los 20 libros ganadores del Premio Fundación Cuatrogatos en su octava edición. Ese día pusimos en línea el folleto con reseñas de las obras laureadas y con la lista de los libros que resultaron finalistas. Además, ese material incluye la selección 100 Recomendados del Premio Fundación Cuatrogatos, fruto del trabajo permanente de lectura e investigación de la oferta editorial de libros y jóvenes en español que desarrolla nuestra organización.

A partir del mes de febrero dimos continuidad a nuestra productiva alianza con Cinco Books, empresa distribuidora de libros infantiles y juveniles en español, y con el establecimiento Macondo Coffee Kendall. Con ellos hacemos los encuentros literarios Cuentos en Macondo el último sábado de cada mes a las 3:00 p.m. Es un espacio para dialogar con autores, lanzar nuevos libros publicados y disfrutar de sesiones de narración oral, todo en el acogedor espacio del café Macondo.

Durante los meses de febrero, marzo, septiembre, octubre y noviembre, en colaboración con el Koubek Center del Miami-Dade College, continuamos presentando uno de nuestros eventos más exitosos: el Picnic de Libros. Cada convocatoria congrega a numerosas familias, principalmente de la comunidad hispana de Miami, a las que se ofrece una variada programación cultural (con teatro, cuentacuentos, música, etc.) y una sesión de lectura al aire libre con manteles para sentarse (o tenderse) sobre el césped y cestas llenas de “apetitosos” libros.

La escritora Cristina Rebull lee cuentos a los niños del Centro Mater East.

En el mes de marzo de 2022, la Fundación Cuatrogatos se sumó a las actividades del programa Read Across America, creado en 1998 por la Asociación Nacional de Educación (NEA) de Estados Unidos. Nuestra propuesta, Leamos cuentos y poemas en las aulas, contó con cuatro actividades literarias para diferentes grupos de estudiantes del Centro Mater East, en las que los escritores Sergio Andricaín, Omira Bellizio, Lismar Marcano, Cristina Rebull y Antonio Orlando Rodríguez leyeron obras literarias —suyas y de otros autores— a los niños.

El 2 de abril pusimos en línea el mensaje de la Fundación Cuatrogatos con motivo del Día Internacional del Libro Infantil. Como es tradicional, este mensaje lo escriben cada año destacadas figuras hispanas de la literatura infantil de Estados Unidos, y en esta oportunidad F. Isabel Campoy y Alma Flor Ada, reconocidas autoras y educadoras, se encargaron de hacerlo. Pueden leer el texto de su mensaje, titulado Puertas a la esperanza, haciendo clic aquí. La ilustración que acompaña el texto es obra de la artista guatemalteca Jazmín Villagrán.

El 23 de abril, la Fundación Cuatrogatos celebró el Día Internacional del Libro y el Día Mundial del Idioma Español con el lanzamiento en Estados Unidos de la novela Mona Carmona y el enigma de la Sagrada Familia, del escritor chileno José Ignacio Valenzuela. Durante la actividad, el autor charló con Betty Quintero sobre su nuevo libro detectivesco para jóvenes lectores.

El domingo 28 de agosto de 2022, la Fundación Cuatrogatos y el Koubek Center llevaron a cabo el evento Cuentos y canciones para los más chicos, con la participación de Rita Rosa Ruesga y Lismar Marcano. En el mismo se presentaron al público infantil los libros Pato Zapato, de Ruesga, publicado por Pikitín, y La alocada sorpresa para Augustina, de Marcano, publicado por Books & Play, proyectos editoriales con sede en Miami.

Julio fue el mes de nuestro bookcrossing anual Soy un libro viajero. Nuevamente decenas y decenas de libros en español, tanto para niños como para adultos, fueron “abandonados” en diferentes espacios públicos de Miami, para que fueran “adoptados” por sus futuros lectores.

Flyer promocional para el recital de poesía de la autora cubana Reina María Rodríguez.

En septiembre tuvimos, para la audiencia adulta, una lectura de poemas a cargo de la prestigiosa escritora cubana Reina María Rodríguez. La ganadora del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda y del Premio Nacional de Literatura de Cuba, entre otras distinciones, estuvo acompañada en este recital por el autor Carlos Pintado, quien la presentó y dialogó con ella.

Del 3 al 8 de octubre, la Fundación Cuatrogatos presentó en distintas ciudades del condado Miami-Dade la décima edición de la Fiesta de la Lectura, un evento que celebra la literatura y las artes en español en el marco del Mes de la Herencia Hispana. Como es habitual, en su programación tuvieron especial importancia las actividades literarias realizadas en centros educativos de enseñanza preescolar, elemental y media.

La Fiesta de la Lectura contó en el 2022 con la participación, como invitada especial, de la escritora mexicana Judy Goldman, quien visitó las escuelas Coral Way K-8 Center, pionera de la educación bilingüe español-inglés en Estados Unidos, y la Conchita Espinosa Academy. Además, dio una charla para el público adulto en la sede del Instituto Cultural de México en Miami.

Cartel del evento Fiesta de la Lectura 2022, con una ilustración de la artista cubana Iranidis Iris Fundora.

Otra propuesta para adultos de la Fiesta de la Lectura que tuvo una excelente acogida fue Historias Flash: Grandes cuentos en pocas palabras, performance literaria con los actores Mabel Roch y Juan David Ferrer. El programa incluyó microficciones de Guillermo Cabrera Infante, Alejandra Pizarnik, César Vallejo, Virgilio Piñera, Slawomir Mrozek, Marina Colasanti, Karel Cápeck y Ana María Shua, entre otros muchos autores. Este evento se realizó en coproducción con Artefactus Cultural Project.

También como resultado de la colaboración Cuatrogatos-Artefactus se estrenó El pájaro verde (Hace muchísimo tiempo), obra de teatro para niños escrita por Sergio Andricaín y Antonio Orlando Rodríguez e inspirada en una leyenda de Oaxaca. En el espectáculo participaron los actores Tamara Melián y Steven Salgado. Los objetos de arte utilizados en la puesta en escena fueron creados por el reconocido artista visual Carlos Artime y la dirección estuvo a cargo de Eddy Díaz Souza. El pájaro verde (Hace muchísimo tiempo) se presentó, durante la Fiesta de la Lectura, en Artefactus Blackbox, en el Koubek Center y en la Downtown Doral Upper Charter School.

Tamara Melián y Steven Salgado en una escena de la obra de teatro para niños El pájaro verde (Hace muchísimo tiempo).

Como parte de la Fiesta de la Lectura se lanzaron cuatro nuevas tarjetas literarias de la colección Tris-Tras, de distribución gratuita, un proyecto iniciado por Cuatrogatos en el año 2013 que pone en manos de niños y adolescentes ilustraciones y textos literarios de destacados artistas de Estados Unidos, España y Latinoamérica. Las nuevas tarjetas Tris-Tras fueron creadas por Alekos e Irene Vasco (Colombia), Istvansch (Argentina), Andrea Gago (Perú), Fanuel Hanán Díaz (Venezuela), Iranidis Iris Fundora (Cuba) y Legna Rodríguez Iglesias y Antonio Orlando Rodríguez (Estados Unidos).

El cartel de la Fiesta de la Lectura 2022 contó con una ilustración creada por Iranidis Iris Fundora. Esta jornada tuvo el auspicio del programa Culture Builds Florida de la División de Artes y Cultura del Estado de Florida, del Departamento de Asuntos Culturales del Condado Miami-Dade, del Instituto Cultural de México en Miami y de Cinco Books.

También en el mes de octubre la Fundación Cuatrogatos puso en línea para descarga gratuita su publicación Versos para ti. Poesía infantil iberoamericana, que reúne textos de veintisiete autores de once países. Los escritores incluidos en la selección son, en orden alfabético, Liliana Cinetto, Jorge Luján, María Luz Malamud, Cecilia Pisos, María Cristina Ramos e Iris Rivera, argentinos; Marina Colasanti y Roseana Murray, brasileñas; María José Ferrada, chilena; Gloria Cecilia Díaz y Yolanda Reyes, colombianas; Emilio de Armas, Cristina Obin, Aramís Quintero y Antonio Orlando Rodríguez, cubanos; Roxana Méndez, salvadoreña: Mar Benegas, Nieves García García, Antonio García Teijeiro, Beatriz Giménez de Ory y Juan Carlos Martín Ramos, españoles; María Baranda y María García Esperón, mexicanas; Micaela Chirif, peruana; Georgina Lázaro, puertorriqueña, y Mercedes Calvo y Germán Machado, uruguayos. El lanzamiento se realizó con un Facebook Live en el que participaron el escritor Sergio Andricaín, el educador Juan Carlos Rodríguez y la promotora de lectura Betty Quintero; pueden ver el video en nuestro canal de YouTube.

En el mes de noviembre, la Fundación Cuatrogatos y la Feria del Libro de Miami realizaron el noveno Seminario de Literatura Infantil y Lectura, esta vez con el lema central El derecho a decir quiénes somos. En las distintas sesiones del evento participaron los destacados creadores de libros para niños y jóvenes María Fernanda Heredia (Ecuador), Pablo De Santis (Argentina), Daína Chaviano (Cuba-Estados Unidos), Martha Riva Palacio y Andrés Acosta (México), Ramón París (Venezuela) y Liliana de la Quintana, Verónica Linares, Isabel Mesa Gisbert y Mariana Ruiz (Bolivia). Presentándolos al público, y dialogando con ellos, estuvieron Alejandro Ríos, Betty Quintero, María Cueto y Antonio Orlando Rodríguez.

Cartel con ilustraciones de Enrique Martínez y diseño de Oscar Fernández-Chuyn.

El cartel del seminario rindió homenaje al artista visual cubano Enrique Martínez Blanco (1947-2019). La diagramación hizo confluir en un mismo espacio cuatro ilustraciones suyas de animales que ostentan con orgullo su individualidad en un mundo cada vez más plural y diverso. El diseño gráfico fue obra de Oscar Fernández-Chuyn.

Para la organización de este seminario, la Feria del Libro de Miami y la Fundación Cuatrogatos tuvieron el apoyo de Ediciones Ekaré, la Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil, el Sistema de Escuelas Públicas del Condado Miami-Dade y Cinco Books.

A la labor desarrollada en centros educativos y culturales de Miami, debemos añadir el trabajo que hicimos difundiendo durante todo el 2022, a través de nuestro sitio web y nuestro blog, materiales relacionados con la LIJ y la lectura (artículos, entrevistas, reseñas de libros, textos de ficción, etc.), así como informaciones y recomendaciones de libros en nuestras cuentas de Facebook, Twitter e Instagram.

Y no queremos terminar este resumen sin mencionar lo gratificante que fue llevar algunas actividades literarias a The Arc Project Thrive (Kendall Campus), institución que atiende a niños diagnosticados con el espectro autista y con otras condiciones especiales. Por otra parte, en diciembre del 2022 Cuatrogatos firmó un convenio de colaboración con The Jardin Community Center, institución sin ánimo de lucro que ofrece servicios educativos y de asistencia social a familias de bajos ingresos de Homestead. Gran número de estas familias están formadas por inmigrantes mexicanos y centroamericanos que se dedican a labores agrícolas en dicha zona.

¿Nuestros planes para el 2023? Seguir adelante, trabajando, como siempre, a favor de la literatura, la lectura y las artes en español. Este poema de José Agustín Goytisolo bien podría servir como ampliación de la respuesta:

Antes yo no sabía
por qué debemos todos
–día tras día–
seguir siempre adelante
hasta como se dice
que el cuerpo aguante.
Ahora lo sé.
Si te vienes conmigo
te lo diré.

Palabras de Antonio Orlando Rodríguez y Fanuel Hanán Díaz en la entrega del XVIII Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil

Antonio Orlando Rodríguez.

En el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2022 se hizo entrega al escritor cubano Antonio Orlando Rodríguez del XVIII Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil. A continuación, reproducimos las palabras leídas durante ese acto, el 29 de noviembre de 2022, por el autor laureado, y por el escritor y crítico Fanuel Hanán Díaz, quien fue miembro del jurado.

Palabras de Antonio Orlando Rodríguez:

El hambre de cuentos es un hambre peculiar, a veces solo descubres que la tienes en el momento en que empiezas a saciarla.

Hace unas semanas fui a leer mis cuentos a niños de tres y cuatro años en un kínder de Homestead, una ciudad de Miami-Dade en la que viven muchos trabajadores agrícolas mexicanos y centroamericanos. La maestra que me invitó me había explicado que la mayoría de los padres de su jardín tienen un nivel escolar muy bajo o no saben leer ni escribir, así que en sus casas no suele haber libros. Cuando entré al salón de clases, los niños miraron –con extrañeza unos, con indiferencia otros– al señor que les habían anunciado como “el escritor que nos visita”. Pero a los pocos minutos de empezar a leerles, en sus rostros comenzaron a dibujarse expresiones que pusieron de manifiesto que muchos de ellos, tal vez sin saberlo, tenían esa urgente necesidad de saciar el hambre de cuentos con la que solemos llegar casi todos a este mundo.

En el hogar de mis tres y cuatro años tampoco había libros, yo no supe lo que eran ni cuánto podían cambiarte la vida hasta que, como un último recurso para mantenerme en la cama durante una enfermedad que exigía reposo, alguien le sugirió a mi madre que compara algunos libritos de cuentos y me los leyera. Por entonces —tuve una primera infancia trashumante— vivíamos en un central azucarero donde no había librerías, pero sí una quincalla en la que mi madre consiguió algunos cuentos. El primero que me leyó fue “El soldadito de plomo”. Ahora me pregunto si ella, en su infancia campesina, habría tenido la oportunidad de conocer a Andersen o si lo descubriría conmigo. Bueno, el caso es que “El soldadito de plomo” y Andersen marcaron el kilómetro cero de mi fascinación por la palabra escrita. Hasta ese día, mi pasatiempo preferido había sido buscar huevitos de lagartija y abrirlos para ver qué tenían dentro. Pero por suerte llegaron los libros y les salvaron la vida a unos cuantos bebés-lagartija.

El hambre de cuentos me convirtió, en cuanto aprendí a descifrar el lenguaje escrito, en un lector insaciable, y también me impulsó a crear mis propias historias. La primera que escribí, cuando estaba en segundo grado, fue sobre un oso que dejaba la selva y se iba a la ciudad para convertirse en policía de tránsito; probablemente entonces empecé a intuir que la ficción es otra forma de la realidad, intangible, pero tan poderosa y rica como la realidad “real”.

Me gustaría que esos escuincles y cipotes del sur de la Florida a los que fui a leerles hace poco se volvieran también, como yo, grandes lectores y, algunos de ellos, escritores. O al menos que pudieran seguir escuchando cuentos así, por puro gusto, sin que les pidan después nada a cambio, porque un cuento, un único cuento que te lean, puede hacer una diferencia en la vida y en el imaginario de un niño. Como ocurrió en mi caso.

A veces me preguntan cómo fue que gané un premio nacional de literatura infantil a los 19 años, una edad en la que los aspirantes a escritores sueñan con convertirse en otro Juan Rulfo pero jamás en otra Astrid Lindgren.

Fue por dos razones. La primera: porque, a medida que iba creciendo y enamorándome de Kafka y de Dostoievski, me negaba a renunciar a la literatura infantil, tan importante para mí, y procuraba prolongar su cercanía. Y la segunda razón: porque en los años 1970, lo que exigían las editoriales a un autor joven que aspirara a publicar era que cantara loas a las supuestas bondades de esa aberración social conocida como “la Revolución Cubana” en la que viví hasta los 34 años.

Así que la literatura infantil, con sus vastos espacios para la imaginación y las metáforas, el absurdo y las parábolas, se convirtió en una suerte de tierra de salvación para alguien como yo, a quien siempre le interesaron más los gnomos y los dragones que el materialismo dialéctico y la lucha de clases.

Después, cuando la censura tuvo algunas grietas y la dictadura permitió la publicación de literatura de ciencia ficción, de fantasía y de humor negro para adultos, me subí también a ese otro tren. Desde entonces he viajado en un tren y en el otro, según el destino al que quiera llegar y la compañía que esté buscando. Pero debo admitir que me siento particularmente a gusto en el tren de la literatura infantil.

Como autor de ficciones para niños, me anima el deseo de compartir sentimientos y experiencias, no mensajes ni consignas. Cuento historias que se me ocurren o que me salen al encuentro, que me gustan y que me parece que vale la pena escribir porque tal vez puedan gustarle a alguien más.

Creo en la utilidad de la poesía y de la belleza. He apostado con insistencia por la fantasía porque uno de los derechos inalienables de los niños debe ser el derecho a imaginar y los libros son un excelente terreno para cultivarlo. Creo en la literatura como arte, como espacio de libertad por excelencia, como medio de expresión personal y auténtica, y en mi relación con las palabras he tratado de evitar las concesiones oportunistas a los temas de moda o a los que las sociedades de hoy reclaman por considerarlos políticamente correctos.

Siento que todos mis libros, tanto los que publiqué en Cuba como los que vieron la luz en otros países, son piezas de ese gran rompecabezas que es la literatura cubana (aunque a menudo las autoridades culturales de mi país de origen prefieran ignorarlos).

Estoy muy ligado a la historia, la cultura y las tradiciones de Cuba, y he aprendido y sigo aprendiendo de sus grandes escritores.

Como José Martí, he tratado de escribir para los niños, como él lo hizo durante su exilio en la Nueva York del siglo XIX, “sin caer de la majestad a que ha de procurar alzarse todo hombre”.

Eliseo Diego me hizo entender que el mayor de los logros a los que puede aspirar un creador cuando se dirige a los lectores infantiles es que su literatura “para” niños llegue a convertirse en literatura “de” niños, es decir, que los niños tengan a bien aceptarla y hacerla suya.

Y cada vez que me siento a escribir cualquier cosa (por ejemplo, estas páginas), mientras cambio una cosa por otra, borro todo lo escrito y comienzo de nuevo, recuerdo, humildemente, unos versos de Félix Pita Rodríguez que dicen: “Estas no son las palabras, no es esto lo que yo quiero”.

Agradezco enormemente este Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil a la Fundación SM, a la UNESCO, al CERLALC, a IBBY México y, por supuesto, al Jurado que tomó la decisión de otorgármelo.

Agradezco también a todas las personas que saciaron mi hambre de cuentos cuando era niño, a las me apoyaron cuando iniciaba mi carrera, a las que me tendieron la mano cada vez que tuve que volver a empezar en otro país y a las que me alientan ahora a seguir escribiendo.

Fanuel Hanán Díaz.

Palabras de Fanuel Hanán Díaz:

Plan de trabajo

El lunes,
cortarles las uñas
a los duendes;

el martes,
llevar al dinosaurio
a su lección de música;

el miércoles,
escribir tres cuentos alegres
y uno muy triste;

jueves y viernes,
dejar en todas las playas,
los ríos y las lagunas del mundo,
botellas con mensajes que digan:
“te quiero”,
“regálame una sorpresa”,
“¡vivan las lagartijas!”;

el sábado,
ir de paseo en alfombra mágica
con los muchachos del barrio;

y el domingo
echar alpiste,
mucho alpiste,
a los sueños.

No se me ocurre una mejor manera de comenzar estas palabras que gentilmente me ha pedido Cecilia Espinosa a nombre de la Fundación SM México, para reconocer la obra de uno de los escritores para la infancia más completos. También porque, haciendo un viaje en el tiempo, este fue el primer texto que leí de Antonio Orlando Rodríguez en una edición modesta de tapa naranja que aún conservo de Mi bicicleta es un hada y otros secretos por el estilo, un poemario que aún me sigue deleitando por su capacidad para insuflar humor y ternura a eventos cotidianos y seres sencillos. Sí, una bicicleta destartalada, desarrapada, desaceitada, desafinada, desajustada, desconchinflada, puede simplemente susurrarte al oído que es un hada y llevarte de paseo a un lugar poblado por abuelitas que guardan los campos, botijas que esconden peculiares tesoros, cactus malhumorados pero buenos en el fondo, gigantes, sirenas, castillos con goteras y hasta un cocodrilo violinista. Sin aspavientos, las palabras galopan montadas en dos ruedas y despliegan un universo donde quisiéramos vivir para siempre. Y es que la literatura infantil auténtica debe hacerte sentir ese deseo de consustanciarte con un universo tan creíble y seductor que quieras estar allí un largo rato. Como dice C. S. Lewis, el poder que tiene la literatura es “regar los desiertos en los que nuestras vidas se han convertido”. Traspasar ese umbral imperceptible, embarcarte en esos viajes quietos y extender infinitamente tu propia imaginación es un don que solo la buena literatura puede irradiar.

Antonio Orlando Rodríguez comenzó su carrera temprano, casi al borde de la generación de los pioneros. Su primer libro, Abuelita Milagro, publicado en 1975, reúne las surrealistas anécdotas de una abuela incansable, contadas por la voz de uno de sus nietos y que ya anuncian ese especial talento para desbaratar los bordes de la realidad, con pinceladas de surrealismo y humor.

Podría detenerme (¿o sumergirme?) un poco para dibujar las coordenadas de este universo literario abarcador, porque Antonio Orlando Rodríguez incursiona en géneros muy diversos, la ciencia ficción, el cuento, la novela corta, el teatro, la poesía, el ensayo… con voces muy distintas que nos llevan a tiempos muy lejanos, como en Cuentos de cuando La Habana era chiquita, o a un mundo extravagante, como en Yo, Mónica y el Monstruo, o puede hacerte poner los zapatos de un gato como en Las trenzas de Fiorella.

Los helados invisibles

En esa tienda venden
helados invisibles.
Algo raros, es cierto,
mas muy apetecibles.

De distintos tamaños
y a precios accesibles:
bien temprano o de noche,
los tienen disponibles.

Hay quien los califica,
por su gusto, de horribles,
y otros incluso afirman
que son indigeribles.

Mas yo, que soy de mente
más abierta y flexible,
te puedo asegurar
que no son tan terribles.

Eso sí: son salados
y duros, y es posible
que al principio te sepan
un poco a combustible.

Mas cuando te acostumbres
a su gusto increíble,
renunciar a comerlos
te será inconcebible.

Y desde ese momento
–cosa muy comprensible–,
dejarán de gustarte
los helados visibles.

Este poema de su libro Los helados invisibles y otras rarezas, publicado en Ediciones SM, instala el regocijo que el juego de palabras puede lograr, y cómo el territorio de la literatura infantil puede ser subversivo y desternillante. Al fin de cuentas, el discurso para la infancia auténtico debe ofrecer experiencias significativas para los lectores.

Otro rasgo de la obra de Antonio Orlando es la humanidad de sus historias, atravesadas por el humor y recursos como la parodia o la exageración, pero profundamente humanas, como en su libro Farfán Rita Vs. el profesor Hueso. Creo que es un acierto lograr esa mezcla amarga y dulce que muchas veces tienen las experiencias vitales. En el terreno de lo fantástico, su obra Concierto para escalera y orquesta parte de la hipótesis de una escalera que desaparece por cuenta propia, creando un gran desajuste donde muchos objetos cobran vida. De cierta manera, esta aventura le abre a los lectores la posibilidad de incursionar por un mundo surreal.

Para los miembros del jurado fue claro llegar a un consenso para decidir el premio al conjunto de la obra de Antonio Orlando Rodríguez. No solo por su trayectoria, sino por su diversidad. En el terreno del teatro me gustaría mencionar El abrazo invisible, una obra que tiene como eje la lectura, y pone en distintos escenarios a dos personajes que se acercan y se alejan de los libros en situaciones que con genialidad marcan los matices de lo que están llenos el camino de la formación lectora.

No quisiera cerrar estas palabras sin mencionar el importante aporte que significó para el estudio de la literatura infantil latinoamericana su libro publicado en 1994 por el CERLALC Panorama histórico de la literatura infantil en América Latina y el Caribe, un estudio de vanguardia que tiene varios méritos, haber consolidado en una época en que no existía la internet una información detallada por décadas de autores y libros significativos, además de incluir áreas geográficas que no estaban para ese momento en el mapa de las investigaciones sobre nuestra literatura infantil latinoamericana.

Mi última reflexión tiene que ver con el valor de este maravilloso premio. Para muchos de los que somos nómadas, que hemos perdido en cierta forma nuestros países por razones políticas o sociales, la literatura sigue siendo una geografía infinita y acogedora, en los libros nos encontramos todos los seres que habitamos ese país inconmensurable y seductor que es la palabra. Gracias, Antonio Orlando, por habernos regalado una isla o una comarca de ese país que es la ficción, gracias a la Fundación SM por hacer crecer esta oportunidad para todos los escritores que están en esta parte del mundo. Y me quiero despedir a la manera de Juan Pueblo, el personaje cuentacuentos de esa Habana imprecisa que nos hace llegar ecos del Caribe:

Que sí, que no;
que no, que sí:
que el cuentero
ya está aquí.

Que allá, que aquí;
que aquí, que allá:
que el cuentero
ya se va.