Gertrude es Gertrude es Gertrude es Gertrude

Aunque Gertrude Stein publicó en 1939 un libro para niños que lleva por título The World Is Round, con ilustraciones de Clement G. Hurd, se trata de una figura a la que no suele vinculársele mucho con el mundo de la literatura infantil. Recientemente acaba de ser publicado por el sello Atheneum Books for Young Readers, en Estados Unidos, un picture book que recrea el mundo de esta muy singular escritora. ¿Su título? Gertrude Is Gertrude Is Gertrude Is Gertrude. El texto fue escrito por Jonah Winter y las ilustraciones son de Calef Brown. En la obra aparecen como personajes algunas de las figuras que se relacionaron con Gertude Stein en París, como Picasso, Matisse, Hemingway y, por supuesto, Alice B. Toklas.

El arte de Kvêta Pacovská

“Quise decir algo y lo pinté, y eso son mis libros, mi mundo pintado, mi comunicación visual, mi comunicación con niños distantes, que no necesita traducción”.
“¿Por qué dibujo? Porque lo necesito. Porque sin dibujar no puedo existir. Es como respirar. Un dibujo es tal como es. No debe ni puede fingir. Expresa nuestros sentimientos y nuestros pensamientos”.”Quiero todos los materiales. Son tentadores. Son inspiradores. Me gusta trabajar con todos”.

“Algunas veces trabajo todo el día o algunas veces toda la semana, y no estoy satisfecha. Así que tomo las tijeras y corto todas las cosas, y estoy de nuevo descontenta, así que vuelvo a unirlo todo. En un mundo de papel nosotros podemos: Pegar, Doblar, Apilar, Fijar, Hacer pedazos, Cortar, Humedecer, Secar, Tocar, Crujir, Añadir, Recortar, Atravesar”.

Kvêta Pacovská
Artista checa nacida en Praga, en 1928. Ha ilustrado más de un centenar de libros, entre los que se encuentran El señor de los anillos, de J.R.R Tolkien (publicado en 1968); Momo, de Michael Ende (en 1979); El valiente soldado de plomo, de Hans Christian Andersen (en 1985) y El mundo de los cuentos de hadas, de los hermanos Grimm (en 1986). Ha publicado también cuentos de su autoría como El pequeño rey de las flores (1991), Teatro de medianoche (1992) y Flying (1995), y libros-objeto como Unfold/Enfold (2005). Ganadora de la Manzana Dorada de la Bienal de Bratislava en 1983, del Gran Premio de la Bienal de Cataluña en 1988 y del Premio Andersen de 1992.

Alice Vieira y su literatura sin edades


Por Antonio Orlando Rodríguez, tomado de El Nuevo Herald, Miami

Nadie pone en duda que, desde antes de ganar el Nobel, José Saramago era ya el escritor portugués contemporáneo más conocido en Hispanoamérica. António Lobo Antunes, ganador del Premio de Literatura en Lenguas Romances de la última Feria Internacional del Libro de Guadalajara, le sigue los pasos. El tercer vórtice en esta suerte de “triángulo de oro” es una mujer que se dio a conocer hace 30 años en el mundo de los libros para libros y niños y jóvenes: Alice Vieira. Varias novelas traducidas a nuestra lengua –entre ellas la inolvidable Los ojos de Ana Marta– la han convertido en una autora de culto para muchos lectores, chicos y grandes, de España y América Latina.
El primer contacto de Vieira con la escritura para niños surgió de forma inesperada. “Un día, mi hija Catarina, que por entonces tenía nueve años de edad, me dijo: ‘No tengo nada para leer, ¿qué hago?’”, relata. “Entonces les propuse a ella y a mi hijo Andrés que escribiéramos un libro entre los tres. Lo hicimos en veinte días. Estábamos de vacaciones y nos divertimos mucho”. La experiencia la animó a escribir su primera novela, titulada Rosa, mi hermana Rosa, y presentarla a un concurso convocado por la editorial Caminho, donde resultó ganadora.

Ese fue el inicio de una larga bibliografía que incluye títulos como A vueltas con mi nombre, Cuaderno de otoño y Portal 12, 2º centro, y de numerosos reconocimientos nacionales e internacionales. En sus libros, la autora nacida en Lisboa, en 1943, aborda las complejas relaciones entre los niños y los adultos. Su interés al escribirlos nunca es transmitir mensajes morales a sus lectores, sino “ayudarlos a ser más fuertes y tener mayor capacidad de resistencia, a creer más en ellos mismos”. Al charlar con Vieira, resulta evidente que una de sus grandes inquietudes es el desconocimiento que existe entre las jóvenes generaciones sobre la historia reciente de Portugal. “Los niños no saben nada sobre la dictadura ni sobre el proceso de restauración de la democracia”, explica. “Ese blanqueamiento de la memoria histórica me preocupa mucho”. Por eso escribió Veinticinco a siete voces, novela en la que se rememora la llamada Revolución de los Claveles desde la perspectiva de siete personajes de diferentes edades.

Su libro más reciente, titulado La vida en las palabras de Inês Tavares, apareció el año pasado y Alice Vieira lo cataloga como “completamente de hoy”. En sus páginas, asegura, trató de reflejar la vida de los adolescentes de su país. “Utilicé su lenguaje actual, los muchachos de ahora tienen una manera de dialogar muy rara y me encanta llevarla a los libros. La capto bien porque, además de visitar mucho las escuelas, mis nietos llenan la casa de amigos y escucho como hablan. Es un libro, muy crítico, porque mis personajes observan su realidad y lo cuestionan todo. Entre otras cosas, a esas personas que no tienen ni cinco minutos para hablar con sus vecinos, pero que se pasan todo el día delante de la computadora, ‘salvando el mundo’ con sus clics. Un clic y salvan los animales de la Amazonía, otro clic y salvan a los niños de Gaza. Apretar una tecla y hacer clic es muy fácil, pero hacer algo concreto para que el mundo real sea mejor resulta más difícil…”

El pasado año, Alice Vieira dio una sorpresa al ganar el premio Maria Amália Vaz de Carvalho con Dois corpos tombando na água, su primer libro de poesía para adultos. “Nunca antes había escrito poesía”, comenta. “Fue algo tan raro, tan inesperado, que al terminarlo no se lo quise mostrar a mis amigos, sino que preferí enviarlo al concurso con un seudónimo”. Sin embargo, Vieira ha colaborado con un grupo de amigos en la creación de cuatro novelas “colectivas” para adultos. “Son un juego, una broma, pues cada uno escribe un capítulo y se lo entrega a otro para que prosiga la historia”.

La calidad de su prosa y la profundidad de sus historias han hecho que mucha gente se pregunte por qué Vieira no ha escrito aún una novela “en serio” para el público adulto. La respuesta, según ella, es simple: “Creo que esa novela no sería muy diferente de las que ya he publicado. Cuando escribo, nunca pienso en la edad del público ni en lo que pueden entender o no los jóvenes lectores. Soy muy egoísta: escribo para mí; mientras trabajo, solo existimos la historia y yo. Por eso, si un adulto quiere leerme, que lea cualquiera de mis libros”.

Música y literatura infantil colombiana

Palabras leídas por la escritora Irene Vasco en el lanzamiento del cuaderno Música y literatura infantil colombiana, el pasado viernes 2 de abril, en Bogotá, en la sede de la Biblioteca Nacional de Colombia:

Hace casi dos años Graciela Prieto presentaba la exposición sobre la vida y obra del escritor e ilustrador Ivar Da Coll. En esa emocionante reunión en la que admirábamos una vez más, esta vez en tamaño gigante, la obra de nuestro amigo, las voces de María del Sol y de Ricardo Prado se dejaron oír. Cantaron y nos hicieron cantar rondas, canciones y juegos, algunos tradicionales, otros compuestos por ellos.

Cuenta Graciela que ese día supo que su siguiente proyecto, que en ese momento le pareció sencillo y natural, era el de juntar música y literatura infantil colombiana, ejercicio que hasta el momento nadie había emprendido.

A lo largo de meses y meses, con la ayuda de muchas personas, Graciela fue dando forma a su idea. No fue tan fácil como pensó al principio. Por el contrario, a medida que avanzaba la investigación, la recopilación, la escritura del guión de la exposición, el panorama crecía y se multiplicaba.

Finalmente niños de muchos colegios pudieron recorrer los paneles de Materile lire ró, este cuento canto yo. También pudimos encontrarnos en este auditorio durante tres días en el seminario Música y literatura infantil colombiana, y escuchar las voces de músicos y escritores, incluyendo al invitado internacional Luis Pescetti, no contando y cantando sino reflexionando y haciendo una recapitulación de lo que ha sido la historia de la música y la literatura en Colombia a lo largo de los siglos, en especial del siglo XX.

No contenta con estos dos eventos que dejaron profundas huellas, Graciela se empeñó en dar continuidad a la colección Cuadernos de la literatura infantil colombiana, iniciada un año atrás con la publicación sobre Ivar Da Coll. Para ello encargó a María Fernanda Paz Castillo.

Y aquí comienza el siguiente capítulo de la historia.

María Fernanda se dio a la tarea de diseñar un panorama que recogiera la investigación, la exposición y el seminario. Repartió los temas de su panorama entre diversos autores y, con total dedicación, compromiso y paciencia, se dedicó a perseguirnos, leernos, releernos, hacernos sus anotaciones, perseguirnos otra vez, esperarnos, volvernos a leer, trabajar en equipo con Camila Cesarino en un diseño de alta calidad estética, hasta quedar satisfecha con todos y cada uno de los documentos que publicaría en el cuaderno.

Es un placer enorme presentar el cuaderno Música y literatura infantil colombiana hoy, en este auditorio en donde me siento en casa pues aquí mismo, cuando no era parte de la Biblioteca Nacional sino un estudio de la Televisora Nacional de Colombia, nací como escritora, ayudando a inventar cuentos y poemas para los programas que realizaba Sylvia Moscovitz hace casi cincuenta años.

Además de ser un material no útil sino indispensable para los educadores, sean padres de familia, trabajadores comunitarios, bibliotecarios o profesores, el cuaderno Música y literatura infantil colombiana es una verdadera vuelta de tuerca a lo que hasta ahora se ha hecho en el país.

Los músicos dejaron de interpretar y tuvieron que pensar y escribir teóricamente sobre la música. Los escritores dejamos de inventar ficciones y tuvimos que pensar y escribir teóricamente sobre la literatura. Unos y otros tuvimos que calzar zapatos ajenos para mezclar y entender dos lenguajes que a pesar de nacer paralelamente, se definen y se defienden en distintas tonalidades (digo tonalidades para utilizar un término musical, a ver si alguien me adopta finalmente en ese universo que añoro).

Como estructura de cohesión para autores que confluían desde diversos universos artísticos e investigativos, María Fernanda organizó el material bajo tres categorías: Música y literatura infantil; Música, literatura y pedagogía, y Música, literatura e historia. Y entregó a cada uno de sus autores un tema.

Para provocar a los lectores que esperan que el cuaderno por fin esté en sus manos, haré un anticipo del contenido, autor por autor, tema por tema.

Música de la lengua, literatura y organización psíquica del bebé – Evelio Cabrejo

Con la sabiduría a la que nos tiene acostumbrados, este lingüista colombiano que se dirige a nosotros desde su trabajo en Francia, nos introduce en la relación que desde el vientre materno se establece con la psiquis del bebé a través de la voz, las palabras, los gestos cotidianos. La formación del lenguaje, como motor del mundo simbólico, de la inteligencia y de la abstracción, son posibles gracias a esta relación natural que no requiere de escuelas ni de mediadores. Es la naturaleza humana en su más pura expresión.

La canción infantil o el lenguaje de los múltiples sentidos – Jorge Sossa

¿Qué nace primero, el texto o la melodía de una canción? Jorge Sossa, investigador de la música colombiana y coordinador del Movimiento de la Canción Infantil, nos lleva de la mano a través del juego de composición de una canción. El enlace entre música y literatura se establece de manera sólida y armónica, en la que cada componente utiliza sus particularidades, poniéndolas al servicio del componente complementario.

Formas y colores en los cuentos y canciones – Tita Maya

Esta pedagoga musical, sabe que todos nos sabemos las canciones desde niños… pero que muchas están bien guardadas en el fondo de la memoria. Comenzando por las canciones de cuna, nos lleva de la mano en un recorrido por las formas y las estructuras de las rondas y canciones más conocidas de la tradición latinoamericana. Los nostálgicos que queremos recuperar los textos de aquello que marcó nuestras infancias, encontramos en este repertorio más de una de nuestras más queridas canciones.

Promoción de lectura y música en diversos ambientes: escuela, hogar y biblioteca pública – María Clemencia Venegas

Paso a paso, con extremo cuidado, esta maestra, bibliotecaria e investigadora, nos conduce al trajín de formar lectores desde la primera infancia a través de la musicalidad de las palabras. Su texto no es sólo una antología o una opinión acertada. Es todo un tratado de pedagogía, útil para todos, desde los padres (o abuelos) de los recién nacidos, hasta los catedráticos universitarios que se interesan por el desarrollo del lenguaje.

¿Qué. por qué y cómo se educa en la música y en la literatura?
– Carmenza Botero

A través de una conmovedora clase de música para los más chiquitos, la directora de Malaquita Proyecto Musical, nos remite a la necesidad que tenemos de cantar y contar, de repetir, de entonar, de sensibilizar y de enseñar a los niños a utilizar la música, las palabras y el cuerpo para que su desarrollo integral sea armónico y enriquecedor tanto del mundo simbólico como del social.

El cancionero escolar – Irene Vasco

Más que una investigación o propuesta pedagógica, ésta es una opinión personal, desde mi perspectiva de escritora y de formadora de lectores, de lo que acontece hoy en día en la escuela. Con preocupación reflexiono sobre la pobre sensibilización que reciben niños y jóvenes en los centros educativos contemporáneos, masificados, inundados de ruido, en donde las palabras, los diálogos, la estética tienen que abrirse camino a la fuerza, en lugar de ocupar su lugar natural como forjadores de las relaciones entre los seres humanos.

Al unísono: poesía y canción en Colombia – Olga Lucía Jiménez

Tal vez el documento más difícil de este cuaderno es el de esta pedagoga y creadora musical. Reconstruir la historia de la música para niños en Colombia, en donde los registros del pasado son pocos, casi inexistentes, es toda una intrepidez. Este recorrido desde la época en que Colombia no era Colombia sino el Nuevo Reino de Granada, hasta la actualidad, pone de manifiesto que tanto la tradición oral como los autores y compositores nacionales han contribuido al desarrollo de la música infantil.

Mirón, mirón, mirón, ¿de dónde viene tanta gente?, Tradición oral colombiana y música para niños – Pilar Posada

No más desde el título, esta música, psicoanalista, pedagoga e investigadora antioqueña, nos despierta el deseo de cantar. Utilizando un repertorio de la tradición oral, la autora nos lleva de la mano, de canción en canción, por todas y cada una de las regiones del país, rico en expresiones literarias y musicales gracias a la fusión de las culturas que lo conforman.

El libro con disco: una mirada histórica desde el desarrollo editorial – María del Sol Peralta

Una nueva generación se acerca de manera novedosa a la producción musical y literaria del país. Esta joven autora, pedagoga y directora del grupo Cantaclaro (que dicho sea de paso es mi hija), nos propone un camino que, aunque ya tenía algunos ejemplos en Colombia, apenas ahora algunas editoriales toman en serio como alternativa para enriquecer sus colecciones: los libros de autor acompañados por grabaciones con música.

Como complemento a estos documentos de músicos, escritores e investigadores, el Cuaderno incluye unas cortas entrevistas a escritores y compositores colombianos, quienes comparten con los lectores sus acercamientos a las palabras y a las melodías. Nombres como Triunfo Arciniegas, Jairo Ojeda, Ivar Da Coll, Yolanda Reyes, Charito Acuña y Rita del Prado no podían quedar por fuera de este panorama de los creadores para niños y jóvenes.

Además de este indispensable cuaderno, la Biblioteca Nacional realizó talleres dirigidos a docentes y a numerosos grupos escolares de Bogotá, así como conciertos gratuitos de excelentes músicos como Luis Pescetti, María del Sol y su grupo Cantaclaro, Jorge Veloza y sus Carrangueros, Carmenza Botero y su Malaquita, Charito Acuña y su coral Cantores de Colores. Pedagogos musicales orientaron las sesiones de sensiblización y repartieron copias del cuadernillo Materile, lire ró, este cuento canto yo.

Para despedirme, solo me queda desear que eventos como los anteriores se repitan, no sólo en Bogotá sino en todo el país. Que la Biblioteca Nacional, bajo la dirección de Ana Roda y de Beatriz Helena Robledo se comprometan con la divulgación de la música y la literatura para niños y jóvenes y que el cuaderno Música y literatura infantil colombiana llegue a las manos de maestros, jardineras, bibliotecarios, líderes y madres comunitarios, padres de familia, abuelas, tías, madrinas, en fin, de todos aquellos que nos preocupamos por el desarrollo infantil en el país.

Muchas gracias… y buena y melodiosa lectura.