«No se puede dibujar sin un espíritu travieso»: Mitsumasa Anno cumple 90 años

Anno«Realmente no hago una distinción entre los libros que hago para los niños y los de los adultos», declaró en una ocasión Mitsumasa Anno, el autor japonés de libros ilustrados más conocido internacionalmente. “Yo no dibujo para complacer a los niños, dibujo para complacerme a mí mismo”.

Anno nació el 20 de marzo de 1926 en Tsuwano, una pequeña ciudad de la prefectura de Shiman. Durante sus estudios de bachillerato recibió clases de dibujo y pintura, y se convirtió en un apasionado lector de las obras de Herman Hesse. Fue soldado durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente se graduó de la Escuela de Formación de MaestrosTamaguchi. Durante una década impartió clases de matemáticas a niños de enseñanza elemental en una escuela de Tokio.

«Como profesor he tratado de presentar el material a los alumnos de forma tal que ellos puedan ampliar el alcance de su comprensión y la expresión personal. Al mismo tiempo, he aprendido mucho de ellos. La manera infantil de ver la realidad es diferente a la de los adultos…», ha declarado Anno, recordando sus años dedicados al magisterio.

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Un kamishibai muy especial

Maria y el Kamishibai

La pintora María Sánchez y el kamishibai de la Fundación Cuatrogatos. Foto cortesía de Alexis Lago.

Si es cierto que el kamishibai nació en el siglo XII, en los templos budistas de Japón, los monjes de aquel remoto tiempo deben haberse divertido horrores dibujando y escribiendo los pergaminos (llamados emaki) que usaban como complemento visual para narrar fábulas morales a un público humilde y analfabeto.

Kamishibai significa en japonés teatro de papel o espectáculo de cuentos dibujados. Es una técnica de narración oral en la que el cuentista o gaito kamishibaiya se apoya en un escenario de madera en el que van apareciendo diferentes láminas a medida que avanza el relato.

El kamishibai tuvo un renacimiento a partir de los años 1920, como una forma de paliar la crisis económica que asoló a Japón en esa época. Se ha estimado que a principios de la década de 1930 en las calles de Tokio había alrededor de dos mil kamishibai callejeros en acción. Muchos desempleados se trasladaban de barrio en barrio con su kamishibai a cuestas (o en una bicicleta) con la esperanza de ganarse unas monedas narrando cuentos.

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