Ocho libros que cumplen 40 años

En 2015 celebran 40 años de publicados, pero no han perdido la capacidad de cautivarnos. Cuatro décadas es tiempo suficiente para probar que estos ocho libros tienen el don de permanecer y perdurar. Si los has leído ya, una buena forma de festejar sus “cumpleaños” es volver a sus páginas para reencontrarte con sus personajes. O, lo que es mejor aún, actuar como mediador y propiciar que nuevas generaciones de lectores conozcan a estos “cuarentones” que siguen divirtiendo, emocionando, intrigando e inquietando como si los hubieran acabado de crear.

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El maestro de las marionetas, de Katherine Paterson (Estados Unidos)
Jiro, un joven aprendiz del teatro de marionetas, trata de descubrir la identidad del misterioso Saburo, un popular ladrón que roba para favorecer a los pobres. Katherine Paterson nos traslada a una Osaka de siglos atrás, donde la gente lucha por sobrevivir en medio del hambre y la corrupción. Esta novela histórica ganó en 1977 el National Book Award de Estados Unidos en la categoría de Literatura Infantil.

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Joyas de la biblioteca de Cuatrogatos (entrega número 5)

A mediados de los años 1960, surgió en Buenos Aires la colección infantil Cuentos de Polidoro, publicada por el Centro Editor de América Latina. En ella participaron varios ilustradores que aportaron una mirada novedosa a la ilustración para niños en Argentina. Entre ellos estaba el talentoso Ayax Barnes.

Barnes nació en Rosario, Argentina, en 1926. Comenzó a estudiar la carrera de Arquitectura, pero abandonó la universidad para dedicarse plenamente al trabajo de dibujante. Vivió largos años en Montevideo, donde trabajó como diseñador e ilustrador. Y a causa de esa larga estancia allí muchos piensan, erróneamente, que él y su esposa, la escritora Beatriz Doumerc, también argentina, son uruguayos.

En 1975, Beatriz Doumerc y Ayax Barnes ganaron el premio Casa de las Américas, en Cuba, con su libro La línea. Poco después, como consecuencia de la dictadura militar de Argentina, la pareja tuvo que exiliarse. Vivieron unos años en Italia y luego se instalaron en España.

En octubre de 1984, dieron a conocer una de sus obras de mayor encanto: Aserrín, aserrán. Un título difícil de conseguir, debido a la reducida circulación que tuvo. Fue impreso en Estocolmo, por la editorial Nordan, gracias al apoyo de la comunidad de latinoamericanos exiliados en Suecia. Sigue leyendo