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Acerca de Fundación Cuatrogatos

Fundación Cuatrogatos es una organización sin fines de lucro, creada por los escritores Sergio Andricaín y Antonio Orlando Rodríguez en Miami, Estados Unidos, para trabajar a favor de la cultura y la educación, con énfasis en los niños y jóvenes. Fundación Cuatrogatos concibe y realiza proyectos que, a través de la literatura, el arte y las distintas formas del conocimiento, desarrollan las capacidades creativas, críticas y cívicas de la comunidad hispanohablante de Miami.

Releyendo a Gabriela Mistral

 Algunas ideas de la poetisa y educadora chilena Gabriela Mistral sobre la formación de lectores, expresadas en el artículo Reflexiones en torno a la lectura. En una página habla de:

“Hacer leer, como se come, todos los días, hasta que la lectura sea, como el mirar, ejercicio natural, pero gozoso siempre. El hábito no se adquiere si él no promete y cumple placer”.

Luego añade:

“Dicen que lo mejor suele ser enemigo de lo bueno; también lo solemne anticipado puede empalagar de lo serio y por toda la vida. El fastidio lleva derecho a la repugnancia”.

Y también:

“Lo único que importa es cuidar los comienzos: el no hastiar al recién llegado, el no producirle el bostezo o el no desalentarle por la pieza ardua. Ciencia de editor, o de bibliotecario, o de maestro: astucia de la buena, manejo de persona difícil, habilidad de entrenador”.

El eterno Rodari

“Definir el libro como un ‘juguete’ no significa en absoluto faltarle el respeto, sino sacarlo de la biblioteca para lanzarlo en medio de la vida”.

“No hay que olvidar que un niño no es una flecha que va en una sola dirección, sino muchas flechas que, simultáneamente, van en muchas direcciones”.

“Para ser útil al niño lector, el adulto que escribe ha de seguir siendo él mismo. No se ha de fingir niño, pretender ver el mundo a través de los ojos infantiles, hacer niñerías o revivir su infancia”.

Gianni Rodari (1920-1980)

De libros, lecturas y lectores (II)

“El único consejo sobre la lectura que una persona puede darle a otra es no seguir ningún consejo; que siga solo sus instintos, use su razón y llegue a sus propias conclusiones”.
Virginia Woolf

“Los libros tienen su orgullo: cuando se prestan, no vuelven nunca”.
Theodor Fontane

“La poesía, a mi modo de ver, es una manera peculiar de mirar el mundo. Casi siempre, tenemos ojos y no vemos. Cuando, de pronto, miramos de veras, nace ya la poesía”.
Eliseo Diego

“Hay aquellos que mientras leen un libro, recuerdan, comparan, reviven emociones de otras lecturas anteriores. La lectura es una de las más delicadas formas de adulterio”.
Ezequiel Martínez Estrada

“En los tiempos de La Fontaine los animales hablaban; hoy escriben”.
Antonio Fogazzaro

De libros, lecturas y lectores (I)

“Un libro no existe si lo ignoran. No le basta que alguien lo escriba. Tiene que ser, enseguida, publicado. Es decir, dado al público. A la publicidad, a la popularidad, todas palabras de la misma familia, vecinas del sentidio de población pueblo, su verdadero dueño. Y, después de publicado, tiene que ser leído. Si no lo es, no existe, salvo potencialmente, en estado latente, como un genio en una botella. Un total y absoluto despilfarro. Alguien tiene que abrirla”.
Ana María Machado

“Lo cierto es que los libros que leímos de niños cambian con nosotros. No sólo las sobrecubiertas se desagarran, las cubiertas se ajan, el papel se vuelve amarillo, la tinta empalidece: las palabras mudan de sentido, los detalles se multiplican, los personajes se hacen más complejos, la acción cambia de rumbo. Los libros de nuestra infancia son más fieles a nosotros, sus lectores, que a aquellos que los han creado”.
Alberto Manguel

“Recuerdo el extraordinario enriquecimiento que significó para mí empezar a leer, es decir, empezar a vivir a través de la lectura muchas más vidas de las que yo podía aspirar a tener, poder viajar en el tiempo, en el espacio, cambiar de identidades y de situaciones. Y cuando digo vivir otras vidas, digo realmente vivirlas, porque la lectura significó y ha significado para mí, sobre todo, esa identificación total con los personajes de aquellos libros que eran capaces de aturdirme, de embriagarme y de arrancarme totalmente de esos confines dentro de los que se mueve una persona en el mundo objetivo”.
Mario Vargas Llosa

“Las palabras sirven para liberar una materia silenciosa, mucho más vasta que las palabras, que cada lector lleva en su interior”.
Nathalie Sarraute

Presentarán libro de Daisy Valls en el Centro Cultural Español de Miami

Como parte de su programa para la promoción de la lectura y la escritura, el Centro Cultural Español de Miami realizará el próximo lunes 12 de abril, a las 7 de la tarde, la presentación del libro Mi última clase, de la escritora cubana Daisy Valls, cuento ganador del certamen de narrativa Migraciones Mirando al Sur.

Participarán en el acto la autora, Javier Usero Vilchez y Sergio Andricaín. La entrada es gratuita. La dirección del CCE es 800 South Douglas Road No. 170, Coral Gables.

Cuatrogatos envió cuatro preguntas a Daisy, que ella tuvo la amabilidad de contestar sin tardanza:

¿Qué es Mi última clase?

Mi última clase es un cuento que presenta una experiencia difícil para una adolescente de catorce años: La deportación de su madre a Honduras, su país natal. La protagonista, Solángel Murillo, vive de golpe esta situación mientras echa mano a los recuerdos de la infancia, a los recursos que le proporcionan ciertos personajes de la literatura infantil que aún la acompañan y que hacen posible un final esperanzador. El Pájaro Azul, en un sueño o una visión, es quien la guía. No es una historia real, pero se basa en elementos de la realidad combinados con matizaciones y rejuegos propios de la fantasía infantil.

¿Cómo nació este libro?

Lo escribí para participar en el concurso Migraciones: Mirando al Sur, auspiciado por el Centro Cultural Español de Miami y la AECID. El día que salió la convocatoria tuve tres llamados: Temprano en la mañana Eduardo Carballo me la puso en mis manos; al mediodía, Javier Usero me habló del concurso, y por la noche Marta Cabrera me la envió por correo electrónico. Esos tres amigos me dieron no solo la noticia, sino el impulso. También mis estudiantes del Programa Internacional en Coral Way K-8 Center, a quienes leí el cuento. Recuerdo la opinión de Patricio Acevedo, quien dijo que el final era hermoso porque la niña tenía esperanzas.

¿Qué significado tiene este premio?

En lo personal, el premio me ha servido como un motorcito que ha roto la inercia de varios años no solo sin publicar, sino aun sin escribir. Una urgencia interior me iba dictando el texto. Con solo haber sentido nuevamente el proceso de creación, ya era más que suficiente; pero ver que luego las cuartillas se convirtieron en libro ha sido doblar el premio.

¿Proyectos literarios inmediatos?

Sí, el motorcito aún tiene combustible. Y de la combustión han salido algunas cosillas todavía inéditas: Poesía para niños, una novelita de aventuras para adolescentes, etc. Están en mi gaveta. Ojalá pronto pasen a la del editor.

Kraft, el arte de jugar con el papel

Por Antonio Orlando Rodríguez
Tomado de El Nuevo Herald, Miami

Después de presentarse en Boston y Pittsburgh, la compañía Bambalina viajó a Miami, gracias al Centro Cultural Español, para brindar en la sala Prometeo una única función de Kraft. Dos años atrás, este grupo de teatro de muñecos con sede en Valencia, España, nos había visitado con su memorable lectura del Quijote.

Kraft, con guión y dirección artística de Jaume Policarpo, es un divertimento que explora creativamente los vínculos del juego y la representación y, al mismo tiempo, reflexiona —evitando los peligros de lo didáctico y lo panfletario— sobre el tema del ambientalismo, una asignatura pendiente para la mayoría de los estados contemporáneos.

Kraft es, también, una suerte de homenaje lúdico al resistente papel, usualmente utilizado para labores de embalaje, que da título al montaje. Tres actores devenidos niños —Merce Tienda, Óscar Jareño y el propio Policarpo— se divierten y revelan las insospechadas posibilidades expresivas de un material que, por lo general, se mira con desdén. La exploración de las texturas, las formas, los movimientos e incluso los sonidos del papel sirven de fundamento a la dinámica puesta en escena.

Los intérpretes son de primera: bien entrenados, creativos y, sobre todo, muy desinhibidos. Tienda y Policarpo integran un efectivo dúo de clowns y el hilarante antagonismo entre ellos está matizado con detalles sutiles y felices, que evidencian una cuidadosa observación del universo de la infancia. Jareño asume su pintoresco personaje —testigo y cómplice de las travesuras de los otros dos— con un buen manejo de la voz y una peculiar vis cómica.

La música del espectáculo, que interpretan los actores recurriendo a sus voces y a poco tradicionales “instrumentos” de percusión y de viento (dedales, pitos, tiras de cinta adhesiva y casi cualquier cosa capaz de emitir sonidos), incluye desde desenfadadas corales polifónicas y arias operáticas hasta un simpático “rap ecológico” que nos alerta de que “el verde se quema, / el aire se gasta / (…) la tierra de vergüenza enloquece”.

“Todo es animable, cualquier objeto puede tener vida”, parece ser la premisa de esta propuesta de Bambalina. Para demostrarlo, un pliego de papel puede metamorfosearse, en un abrir y cerrar de ojos, en trineo, espada o pañuelo (en alegórica exhortación al reciclaje). Los estilizados títeres, inspirados libremente en la técnica del bunraku, resultan un hallazgo por su sencillez y elocuencia. Para destacar, la diva operática, el acróbata en zancos, la expresiva “bailaora” de flamenco y el japonés que hace gala de sus habilidades tanto para las artes marciales como para los tambores kodo.

Los creadores de Kraft saben bien que, como expresó el antropólogo Johan Huizinga en Homo ludens , no hay verdadero juego sin libertad (ni verdadera libertad sin juego, cabría añadir); por eso, la cuidadosa partitura escénica deja un refrescante margen para la espontaneidad que el ensemble usa discreta pero eficazmente. Las jitanjáforas y onomatopeyas que permiten que los diálogos sean “entendidos” por públicos de distintos idiomas, el trabajo limpio y sincrónico en la manipulación y, sobre todo, el humorismo, la poesía y la capacidad de sugerencia que lo recorren de principio a fin, hacen de Kraft un espectáculo ingenioso y lleno de sorpresas.

María de la Luz Uribe y la magia del idioma

 

“La magia del idioma puede ser percibida por todos los niños, que están ávidos de ella, pero hay que darles los elementos necesarios, las rimas, el ritmo, los disparates, los versos maravillosamente tontos. Cuando un niño empieza a jugar con las palabras por cuenta propia gozando con los sonidos, las sílabas, las onomatopeyas disparatadas, ha encontrado el camino de su propia libertad”.

María de la Luz Uribe
escritora (Santiago de Chile, 1936-Sitges, 1994)
(tomado del artículo “La magia de las palabras, Revista CLIJ No. 14).

El arte de Kvêta Pacovská

“Quise decir algo y lo pinté, y eso son mis libros, mi mundo pintado, mi comunicación visual, mi comunicación con niños distantes, que no necesita traducción”.

“¿Por qué dibujo? Porque lo necesito. Porque sin dibujar no puedo existir. Es como respirar. Un dibujo es tal como es. No debe ni puede fingir. Expresa nuestros sentimientos y nuestros pensamientos”.

“Prefiero todos los materiales. Son tentadores. Son inspiradores. Me gusta trabajar con todos”.

“Algunas veces trabajo todo el día o algunas veces toda la semana, y no estoy satisfecha. Así que tomo las tijeras y corto todas las cosas, y estoy de nuevo descontenta, así que vuelvo a unirlo todo. En un mundo de papel nosotros podemos: Pegar, Doblar, Apilar, Fijar, Hacer pedazos, Cortar, Humedecer, Secar, Tocar, Crujir, Añadir, Recortar, Atravesar”.

Kvêta Pacovská
Artista checa nacida en Praga, en 1928. Ha ilustrado más de un centenar de libros, entre los que se encuentran El señor de los anillos, de J.R.R Tolkien (publicado en 1968); Momo, de Michael Ende (en 1979); El valiente soldado de plomo, de Hans Christian Andersen (en 1985) y El mundo de los cuentos de hadas, de los hermanos Grimm (en 1986). Ha publicado también cuentos de su autoría como El pequeño rey de las flores (1991), Teatro de medianoche (1992) y Flying (1995), y libros-objeto como Unfold/Enfold (2005). Ganadora de la Manzana Dorada de la Bienal de Bratislava en 1983, del Gran Premio de la Bienal de Cataluña en 1988 y del Premio Andersen de Ilustración 1992.

Alice Vieira y su literatura sin edades


Por Antonio Orlando Rodríguez, tomado de El Nuevo Herald, Miami

Nadie pone en duda que, desde antes de ganar el Nobel, José Saramago era ya el escritor portugués contemporáneo más conocido en Hispanoamérica. António Lobo Antunes, ganador del Premio de Literatura en Lenguas Romances de la última Feria Internacional del Libro de Guadalajara, le sigue los pasos. El tercer vórtice en esta suerte de “triángulo de oro” es una mujer que se dio a conocer hace 30 años en el mundo de los libros para libros y niños y jóvenes: Alice Vieira. Varias novelas traducidas a nuestra lengua –entre ellas la inolvidable Los ojos de Ana Marta– la han convertido en una autora de culto para muchos lectores, chicos y grandes, de España y América Latina.
El primer contacto de Vieira con la escritura para niños surgió de forma inesperada. “Un día, mi hija Catarina, que por entonces tenía nueve años de edad, me dijo: ‘No tengo nada para leer, ¿qué hago?’”, relata. “Entonces les propuse a ella y a mi hijo Andrés que escribiéramos un libro entre los tres. Lo hicimos en veinte días. Estábamos de vacaciones y nos divertimos mucho”. La experiencia la animó a escribir su primera novela, titulada Rosa, mi hermana Rosa, y presentarla a un concurso convocado por la editorial Caminho, donde resultó ganadora.

Ese fue el inicio de una larga bibliografía que incluye títulos como A vueltas con mi nombre, Cuaderno de otoño y Portal 12, 2º centro, y de numerosos reconocimientos nacionales e internacionales. En sus libros, la autora nacida en Lisboa, en 1943, aborda las complejas relaciones entre los niños y los adultos. Su interés al escribirlos nunca es transmitir mensajes morales a sus lectores, sino “ayudarlos a ser más fuertes y tener mayor capacidad de resistencia, a creer más en ellos mismos”. Al charlar con Vieira, resulta evidente que una de sus grandes inquietudes es el desconocimiento que existe entre las jóvenes generaciones sobre la historia reciente de Portugal. “Los niños no saben nada sobre la dictadura ni sobre el proceso de restauración de la democracia”, explica. “Ese blanqueamiento de la memoria histórica me preocupa mucho”. Por eso escribió Veinticinco a siete voces, novela en la que se rememora la llamada Revolución de los Claveles desde la perspectiva de siete personajes de diferentes edades.

Su libro más reciente, titulado La vida en las palabras de Inês Tavares, apareció el año pasado y Alice Vieira lo cataloga como “completamente de hoy”. En sus páginas, asegura, trató de reflejar la vida de los adolescentes de su país. “Utilicé su lenguaje actual, los muchachos de ahora tienen una manera de dialogar muy rara y me encanta llevarla a los libros. La capto bien porque, además de visitar mucho las escuelas, mis nietos llenan la casa de amigos y escucho como hablan. Es un libro, muy crítico, porque mis personajes observan su realidad y lo cuestionan todo. Entre otras cosas, a esas personas que no tienen ni cinco minutos para hablar con sus vecinos, pero que se pasan todo el día delante de la computadora, ‘salvando el mundo’ con sus clics. Un clic y salvan los animales de la Amazonía, otro clic y salvan a los niños de Gaza. Apretar una tecla y hacer clic es muy fácil, pero hacer algo concreto para que el mundo real sea mejor resulta más difícil…”

El pasado año, Alice Vieira dio una sorpresa al ganar el premio Maria Amália Vaz de Carvalho con Dois corpos tombando na água, su primer libro de poesía para adultos. “Nunca antes había escrito poesía”, comenta. “Fue algo tan raro, tan inesperado, que al terminarlo no se lo quise mostrar a mis amigos, sino que preferí enviarlo al concurso con un seudónimo”. Sin embargo, Vieira ha colaborado con un grupo de amigos en la creación de cuatro novelas “colectivas” para adultos. “Son un juego, una broma, pues cada uno escribe un capítulo y se lo entrega a otro para que prosiga la historia”.

La calidad de su prosa y la profundidad de sus historias han hecho que mucha gente se pregunte por qué Vieira no ha escrito aún una novela “en serio” para el público adulto. La respuesta, según ella, es simple: “Creo que esa novela no sería muy diferente de las que ya he publicado. Cuando escribo, nunca pienso en la edad del público ni en lo que pueden entender o no los jóvenes lectores. Soy muy egoísta: escribo para mí; mientras trabajo, solo existimos la historia y yo. Por eso, si un adulto quiere leerme, que lea cualquiera de mis libros”.