Daisy Valls y el club de los caracoles escarlatas

Daisy Valls

Conversamos con la editora, escritora y educadora Daisy Valls sobre su nuevo libro para niños El club de los caracoles escarlatas, publicado en Miami por Eriginal Books, con ilustraciones de Juan José Catalán.

Daisy Valls nació en Cueto, Cuba, se graduó de Lengua y Literaturas Hispánicas por la Universidad de La Habana y durante muchos años fue jefa de redacción de las editoriales Arte y Literatura y Letras Cubanas, del Instituto Cubano del Libro. Al radicarse en Estados Unidos, trabajó como maestra de Español en las Escuelas Públicas del Condado Miami-Dade.

El club de los caracoles escarlatas se suma a otras obras que ha dado a conocer esta autora, como Remero de un barco de papel y Pequeña balada feroz (poemarios para adultos) y El monte de las yagrumas y El cuento del tomillar (narrativa para niños y jóvenes). Con el relato para adolescentes Mi última clase, Valls recibió el premio del concurso internacional Migraciones: Mirando al sur, auspiciado en el 2009 por el Centro Cultural Español de Miami y otros centros de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

¿Qué te ha hecho seleccionar a los niños y jóvenes como destinatarios de una parte de tu obra literaria?

Mi primer libro para niños, El monte de las yagrumas, lo escribí de una manera casi inmanente y sin escoger previamente a quién lo dirigía. Sencillamente a medida que escribía me fueron saliendo algunos hilitos del alma. Después me dije que el texto podía ser para niños, o sea, que no lo “seleccioné” previamente para esa edad.

En El cuento del tomillar, nunca me pregunté para quién lo escribía porque lo que sí supe de manera consciente es que lo estaba escribiendo para mí, quizás porque es muy imaginativo y lleno de fantasía, pero al mismo tiempo que sus elementos se mueven en el mundo físico (tierra, aire, centro de la tierra), el regreso al tomillar se realiza de una manera metafísica, pues Flor de Tomillo y Rojo Clavel ya están de nuevo en el tomillar, han cumplido su mayor deseo, pero todo cambió y, aunque presentes, no pueden comunicarse con los elementos que formaban su mundo anterior al que ya no pertenecen; ambos pueden ver a La Pocha y a las flores, pero estas no pueden percatarse de su presencia, no pueden contestarle su saludo. Es una obra con ciertas complejidades en cuyos personajes y situaciones he volcado mis complejidades propias.

Por el contrario, en Mi última clase hube de ajustarme a las bases del concurso Migraciones: Mirando al Sur, tanto para el tema como para el destinatario. Como el tema era la inmigración y en mi aula de octavo grado había estudiantes que no eran documentados o que sus padres no lo eran, pude tomar la experiencia directamente, y así no me fue difícil fabular el argumento con apego a la realidad.

Pero en El club de los caracoles escarlatas hay pura imaginación y mucha fantasía. Se trata de las posibilidades de invención que brinda el tema de las brujas conjugado con la libertad que tienen tres adolescentes para hacer un bien común al derrotarlas. Aquí también mi actividad como maestra me posibilitó el tema y también el público a quien me dirijo.

El club de los caracoles escarlatas

¿Qué te motivó a escribir El club de los caracoles escarlatas y qué te propusiste al hacerlo?

Para mí, la forma de novelar que mejor se aviene a estas edades es la aventura, que no es otra cosa sino ese andar y desandar de los personajes para sortear las dificultades y para vencerlas, de manera que quise complacer a los posibles lectores. Me propuse hacer evidentes la libertad en que viven los muchachos, su sentido de responsabilidad en la eterna lucha del bien y el mal, el compañerismo, la disciplina. Pero disfrutando cada situación y el entorno donde la fantasía y la magia son esenciales.

Los protagonistas de tu novela son como muchos chicos de su edad, solo que se ven involucrados en una aventura fantástica. Como autora, ¿qué te permite la mezcla de ciertos elementos realistas con otros mágicos?

Si Teodobalda Petulancia pudiera contestar esta pregunta de seguro levantaría el índice, tosería bajito, alzaría su nariz ganchuda y después con cierta displicencia empezaría la respuesta con su peculiar cacle-cacle-cacle. Pero ella no puede responder esta pregunta, ni yo tampoco a cabalidad. Solo sé que los elementos de la realidad que narro están ahí, en la blancura de la página, y que de ellos brota la magia no como elemento superpuesto, sino como componente de la realidad misma. Para mí, la realidad que viven el Gran Atolondrado, el Tragapalabras y Maruchi la Golondrina es hechizante en sí misma, y la palabra que la describe no solo le da aquiescencia, sino encantamiento también. Quizás sea esa la respuesta que ahora puedo dar a tu pregunta.

¿Te identificas con alguno de tus personajes?

Igual que los padres transmiten su herencia genética a los hijos, así el autor le pasa algunos de sus rasgos particulares y señas a sus personajes. Por eso me identifico con los tres. Lo esencial del Tragapalabras y de Maruchi la Golondrina se funden en la niña y la muchacha que fui, mientras el Gran Atolondrado tiene cualidades que yo hubiera deseado tener: es resuelto, extravertido, simpático, con capacidad de líder, etc. Todo un gran tipo.

¿Qué autores han influido en tu escritura para los lectores infantiles y juveniles?

Siempre he sentido que al tratar de contestar esta pregunta se me traba el paraguas, pues sencillamente no sé qué autor o autores han influido en mi forma de escribir. Me parece que hay una constante en los libros que he escrito, y es la elaboración del lenguaje. Pero leo, releo, tacho, me detengo, arreglo, pulo, trato de sacarle brillo a las palabras, etc., como hace cualquier escritor. Mis lecturas de veinte años trabajando como editora de libros literarios y el haberme dedicado al magisterio durante otros veinte me han acercado a ciertas formas de expresión y posibilitado los temas. Pero mi falta de aptitud en esa materia solo me permite reconocer una influencia, y es la de José Martí.

¿Cómo imaginas al lector de El club de los caracoles escarlatas?

Me gustaría que el lector de este libro se identificara con los valores de los personajes, con sus aptitudes y capacidad de amar y respetar con que se manifiestan, con el gusto por el juego y también por plantar el huerto de la colina, y que sean capaces de construir una carpa de sombras para proteger los sueños.

¿Qué te gustaría escucharles decir a los lectores acerca de este libro?

“Me lo leí de un tirón; no pude parar”.

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