Bibliotecas vivas: Las bibliotecas públicas que queremos

El Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia publicaron recientemente, como parte de la colección Bibliotecas Vivas, un libro titulado Las bibliotecas públicas que queremos. El texto de este valioso material –que hace parte de las acciones para fortalecer la Red Nacional de Bibliotecas Públicas– fue escrito por la reconocida bibliotecóloga Gloria María Rodríguez Santa María con la colaboración de la escritora y promotora de lectura Irene Vasco.

Sobre la situación de las bibliotecas públicas y el objetivo de esta nueva publicación, Gloria María nos comentó: «Considero que el mayor problema de nuestras bibliotecas es la alta movilidad de los bibliotecarios. Como los alcaldes usan ese puesto para pagar favores políticos, los encargados de las bibliotecas están cambiando permanentemente, lo cual significa que muchos de los procesos de capacitación se pierden y constantemente hay que estar volviendo a empezar. La gran mayoría de los bibliotecarios que nombran no tienen ni entrenamiento técnico ni la menor idea de qué es una biblioteca pública ni cómo puede beneficiarse una comunidad con ella. Para estas personas que recién llegan fue que hicimos el libro, con el fin de que tuvieran una herramienta que les permitiera saber dónde están parados y las potencialidades que puede tener un buen servicio bibliotecario público».

La autora de Las bibliotecas públicas que queremos nos aclaró que el libro no es una guía de carácter técnico o administrativo: «La Biblioteca Nacional y su directora Ana Roda querían que en la primera cartilla de la serie se desarrollara el concepto de biblioteca pública en Colombia, que ofreciera un marco de referencia de la biblioteca pública y sus servicios, práctico y ordenado, con un lenguaje fresco, directo, sin tecnicismos. Luego vendrán otras cartillas que profundizarán en otros temas».

Aunque Gloria María Rodríguez es una de las bibliotecólogas más calificadas de Latinoamérica, la redacción de una obra con estas características se convirtió en un reto para ella. «Confieso que me sentía un poco insegura de la forma que se le iba a dar al texto, quería que fuera fácil de leer, que cualquier persona, sin mucha preparación, lo pudiera entender, un texto claro, fresco y agradable de leer, por eso pensé en Irene Vasco, estaba segura que con ella podía encontrar el el tono que quería».

¿Cómo fue la colaboración entre una experta en bibliotecas públicas y una exitosa autora de literatura infantil? «Al principio, lo que hicimos fue hablar, hablar y hablar. Irene se pasó un fin de semana en mi casa en El Retiro (Antioquia), y empezamos a pensar en los capítulos y en lo que podría contener cada uno. Algo inspirador fue el título que sugirió la Biblioteca Nacional. Eso nos hizo pensar en qué es lo que realmente quisiera la gente, entonces hicimos un listado de miles de cosas: una biblioteca que esté abierta cuando yo salga de trabajar, que no exija muchos trámites para prestar libros, con personal amable, dispuesto y que colabore, que abra en vacaciones, donde encuentre periódicos y revistas de actualidad, donde constantemente se encuentren nuevos títulos, con acceso gratuito y rápido a Internet… etc., etc. La idea era una cartilla de 48 páginas, pero con la cantidad de contenidos de cada tema nos dimos cuenta de que iba a ser mucho más larga y por eso se convirtió en un libro. La Biblioteca Nacional no quiso que suprimiéramos nada».

Las bibliotecas públicas que queremos es un libro hecho a dos cabezas y cuatro manos: «En algunos casos, la primera escritura de los capítulos la hizo Irene y en otros yo. Luego nos los pasábamos, y así, en un ir y venir, les fuimos dando forma. Decidimos que aparte del texto central cada capítulo debería tener otros niveles de información relacionados siempre con el tema del capítulo: lo que el usuario quiere, la voz del experto, las buenas prácticas, la ley, el diario de campo del bibliotecario y algunos test sencillos para que el bibliotecario se autocalifique. Irene nunca va a poder entender el apoyo tan grande que fue para mí. Yo tenía la responsabilidad principal, pues la parte técnica estaba a mi cargo, pero ella fue fundamental no solo en la forma, sino en las ideas y en ponerle sentido común a todo. Irene sugirió como ilustradora a Juanita Isaza, quien captó muy bien lo que necesitábamos y nos colaboró muchísimo con la definición de los personajes que queríamos. La diagramación la trabajamos, página por página, con la editorial Tragaluz, de Medellín», concluye Gloria María Rodríguez.

Sin duda, la publicación de este libro y su entrega a todas las bibliotecas públicas de Colombia es resultado del ambiente político que se vive en este momento en Colombia a favor de las bibliotecas y la lectura.

4 pensamientos en “Bibliotecas vivas: Las bibliotecas públicas que queremos

  1. Felicitaciones Doña Gloria y mi querida y estimada IRENE VASCO, es un placer contar con esa cartilla, cuando llegue a la Biblioteca llegue por castigo, más no tenia conocimiento de lo que se puede trabajar en una biblioteca, y fue esta cartilla la que me ayudó a conocer este maravilloso mundo que hoy no quiero soltar.
    Gracias muchas gracias Dios les bendiga grandemente,
    NADY DEL SOCORRO MUNZON BARRAGAN
    Biblioteca Pública Munici´pal
    HECTOR ROJAS HERAZO
    Santago de Tolú.-
    nadicita2709@gmail.com
    bibliotecamuniciap@santiagodetolu-sucre.gov.co

  2. Felicitaciones a Gloria María, que tuve el honor de conocer y platicar un rato del arduo trabajo en las bibliotecas públicas. Gracias por dedicarme tu libro, que estoy tomando y aplicando situaciones interesante en el trabajo que tenemos en Perú.

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