En forma de palabras

En forma de palabras. Micaela Chirif y Gabriel Alayza

La poesía 
siembra ojos en las páginas 
siembra palabras en los ojos. 
Los ojos hablan 
las palabras miran, 
las miradas piensan. 
Oír 
los pensamientos, 
ver 
lo que decimos 
tocar 
el cuerpo 
de la idea. 
Los ojos se cierran
Las palabras se abren. 
"Decir, hacer", Octavio Paz. 

A muchos niños les gusta buscar tesoros. Descienden fosos oscuros. Inventan rutas secretas. Descubren senderos ocultos. Y encuentran una infinidad de maravillas extraviadas en las esquinas de su imaginación. Son buenos exploradores los niños. Su instinto curioso les permite poblarse la mente de imágenes que los adultos vuelven a enterrar bajo las sombras del olvido. 

Las palabras son tesoros. Abren mundos y también son capaces de poblar la mente y dotar al hombre de su capacidad más primitiva: el encuentro con el otro. Desde temprana edad, el ser humano busca aprender a comunicarse para satisfacer sus necesidades y es precisamente, gracias a las palabras, que logra darle estructura a su pensamiento. Palabras-tesoro. 

Hay libros-tesoros, también. Micaela Chirif escribe un cuento En forma de palabras, en el que descubre un universo de infinitas posibilidades para jugar con esas estructuras formadas por letras. Y de este juego deviene el entendimiento de la relación íntima que cada persona desarrolla con las palabras y sus significados. 

Y hay un elemento fundamental sin el cual este libro publicado -publicado por primera vez por Polifonía Editorial en 2010 y acertadamente reeditado en 2017- no sería el tesoro que es: las ilustraciones. Gabriel Alayza crea un universo-collage extraordinario que está constantemente conversando con el texto y, a su vez, con el lector. Le ofrece un mar profundo donde sumergirse para relacionarse con el libro como si se tratase de una obra de arte interactiva. Es entonces cuando el tesoro queda al descubierto ante los ojos del niño y, como escribe Octavio Paz, los ojos se cierran y las palabras se abren.
Leonardo Van Schermbeek