Ilustración de Tommie dePaola para
  • Ilustración de Tommie dePaola para "Oliver Button Is a Sissy".

Diversidad sexual y literatura infantil y juvenil: una aproximación

Sergio Andricaín

Basta mirar a nuestro alrededor para comprobar cuán diversos somos los seres humanos. Somos disímiles de muchas formas: física y psicológicamente. Y como nuestra individualidad está condicionada por los grupos sociales en los que estamos insertados, esto también nos enriquece con características que nos diferencian de otras personas que pertenecen a otras razas, naciones, culturas, religiones…¨La diversidad es la norma y lo que hace rica a la humanidad. Imaginemos por un momento si todos fuéramos iguales. ¡Qué aburrida sería la vida...! El reconocimiento de la diversidad debería regir las formas de relacionarnos unas personas con otras. Y eso exigiría la voluntad de conocer a quienes son diferentes, el deseo de comprenderlos, para convivir con ellos sobre bases sólidas como son el respeto, la tolerancia y la integración.

¨Insisto en que el conocimiento y la comprensión del otro, algo o muy distinto de uno, debe ser una norma social. Solo así podremos descifrarlo, para sumarlo a nuestros proyectos individuales y colectivos. Y, también, son dos principios fundamentales para respetarnos y aceptarnos tal como somos nosotros, porque únicamente al conocer lo que nos hace diferentes, llegamos a saber quiénes somos.

¨El siglo pasado dejó a su paso una estela de hechos terribles, pero en ese siglo también aprendimos que era fundamental entender al otro, al diferente, para construir un mundo en que quepamos todos los seres humanos en igualdad de condiciones. Eso explica los derechos alcanzados por las mujeres en muchos países del planeta, la mayor incorporación de las personas discapacitadas a la sociedad, el fin de la segregación racial en algunas partes del mundo, como Estados Unidos y Sudáfrica…  

¨Sin embargo, aún en nuestros días, lamentablemente, en muchos lugares del planeta eso no es más que un sueño, una aspiración. En todos los continentes, cientos de millones de seres humanos son odiados, temidos, excluidos, silenciados, perseguidos, acosados, castigados e incluso asesinados por ser considerados diferentes por muy diversas razones: que van desde la religión y la nacionalidad hasta el color de su piel y el sexo. Como acertadamente apuntó Rosa Montero en un artículo publicado en El País: “(…) juzgamos al mundo desde lo que somos y nos cuesta mucho reconocer otras realidades, sobre todo si nos incomodan”, a lo que yo agregaría, si nos desconciertan y nos provocan temor, en fin, si nos mueven el piso y parecen derribar lo que hemos considerado verdades absolutas con las que hemos vivido durante años.

La diversidad sexual

Los comportamientos sexuales que se apartan de lo que se considera “normal” han sido, desde hace largo tiempo, motivo de encarnizamiento, violencia y persecución. Curiosamente, según reportes de Amnistía Internacional, el 10 por ciento de la población mundial es homosexual, o sea, difiere del patrón heterosexual. ¨Es cierto que en los años más recientes se ha avanzado mucho en el respeto a la diversidad de preferencias y comportamientos sexuales. Desde que en el 2001 Holanda se convirtió en el primer país del mundo en aprobar el matrimonio homosexual, otras naciones han adoptado la misma legislación: Bélgica, Canadá, Dinamarca, Eslovenia, España, Estados Unidos, Francia, Islandia, Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Reino Unido, Sudáfrica, Suecia… En América Latina, Argentina, Brasil y Uruguay se han situado a la vanguardia en este terreno. Son 17 los países donde un hombre y un hombre, una mujer y una mujer, y un hombre y una mujer, pueden casarse y tener los mismos derechos.

¨Catorce países de los más de 190 que existen no es una gran cifra, pero habla de una sensibilidad social en progreso. Al fin y al cabo, aunque parezca absurdo, hubo que esperar hasta 1990, para que la Organización Mundial de la Salud retirara la homosexualidad de la Clasificación internacional de enfermedades y problemas relacionados con la salud. Pero queda mucho camino por recorrer si se piensa que, según la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales, la legislación de 78 países criminaliza las relaciones homosexuales, y en Irán, Mauritania, Arabia Saudita, Sudán y Yemen se castigan con la pena de muerte. No hay que aclarar que el mismo destino se reserva a las lesbianas y transexuales.

¨En escuelas primarias de distintos países han comenzado a enseñar a los niños a equiparar las relaciones homosexuales con las que pueden establecer un hombre y una mujer. Para favorecer ese respeto a la diversidad sexual y a la no discriminación, se comparten con los niños cuentos que contribuyan a que, desde las edades más tempranas, los niños perciban la homosexualidad como una variable natural más en la diversidad de las preferencias sexuales individuales de los integrantes de toda sociedad. Pero no seamos idealistas, muchos padres han considerado esa práctica educativa como algo intolerable y han retirado a sus hijos de las escuelas que desarrollan ese tipo de programas.

¨Los libros para niños pueden contribuir al cambio de mentalidad de las nuevas generaciones en cuanto a la aceptación de la diversidad sexual. Y no solo a través de la lectura de obras informativas, que divulguen enfoques científicos que apuesten por el respeto, la aceptación y la inclusión, sino también a través de los textos de ficción, de cuentos y novelas que aborden, con calidad artística y conocimientos científicos, distintas facetas de este tema.

Es un hecho incuestionable que muchos niños y adolescentes entran en shock cuando descubren que su preferencia sexual difiere de la de la mayoría de sus amigos o compañeros de escuela del mismo género. En buena medida, ese trauma es causado por el rechazo social, los prejuicios, la desinformación y la falta de referentes.

¨Es necesario que se creen y se difundan referentes en la literatura, el cine y en todas las manifestaciones artísticas que les sirvan a los niños y jóvenes para aceptar su orientación sexual, sea cual sea esta, sin conflictos, con naturalidad. Pero también hay tener claro que estos referentes sirven para que los niños y jóvenes con una orientación heterosexual aprendan a aceptar y a respetar a los que tienen otro tipo de orientación y conducta sexual.

En este artículo quiero comentar algunos libros –unos para niños, otros para jóvenes– que, en distintas etapas históricas y con distintos tratamientos y premisas, han reflejado la cada vez más importante temática de la diversidad sexual. Algunos lo han hecho de forma alegórica; otros, sin ambages, con un tratamiento directo. Todos deberían ser conocidos, compartidos y comentados en hogares, salones de clase y bibliotecas. Los iré mencionando cronológicamente.

La historia de un toro que olía flores

En 1936, el estadounidense Munro Leaf escribió un libro polisémico, susceptible de muchas lecturas: The Story of Ferdinand –que ha sido traducido al español como Ferdinando, el toro y se consigue en una edición de Lóguez, España.


El cuento narra la historia de Ferdinando, un toro de lidia que se resiste a comportarse como los demás miembros del rebaño. Ferdinando es diferente: prefiere caminar libremente por el campo aspirando el aroma de las flores y disfrutando la belleza del paisaje donde vive.

¨La historia, que se convirtió primero en un bestseller y después en un clásico, puede leerse como una parábola a favor de la paz o una anticipación al movimiento hippie de los años 1960; también puede ser interpretada como una parábola sobre el derecho a ser diferente al grupo, a asumir actitudes distintas a las del colectivo. Y, por supuesto, otra posible interpretación es la que ve al protagonista de este libro como un personaje que se resiste a integrarse a la conducta ruda, por no decir machista y tradicional, de sus compañeros de sexo, y que prefiere entregarse a actividades delicadas, sensibles y tradicionalmente asociadas con lo femenino. Sea cual sea la interpretación por la que optemos, es un libro de gran valor histórico-genético, que canta a lo diferente, a la individualidad como un derecho del ser humano.

Una celebración del amor que nace

En el año 1957, la aparición de la novela juvenil Aubade, del irlandés Kenneth Martin, generó un fuerte debate por la autenticidad con que reflejaba la relación homoerótica entre dos jóvenes. La novela fue escrita por Martin cuando tenía 16 años, de ahí la sinceridad que la crítica reconoció en ella. Este breve relato cuenta lo que sucede en la vida de su protagonista, Paul Anderson, entre el verano y el otoño, once años después de acabada la II Guerra Mundial. Este joven –que siempre anda aburrido e irritado, y tiene problemas con sus padres, sus amigos y, en general, con quienes le rodean– se resiste a aceptar cualquier tipo de convención y abandona la escuela. Cuando conoce a Gary, un estudiante de medicina, quedará fascinado, y entre ambos surgirá una relación amorosa intensa.

¨Aubade no solo es interesante por la manera en que se presenta la rebeldía de un adolescente contra todo el orden establecido, sino porque muestra, con sinceridad inusual para su época, el despertar a la vida sexual de un chico que no se siente atraído en lo absoluto por las muchachas de su edad y que descubre su capacidad de amar a otro hombre. Esta es una de los primeras novelas que recoge abiertamente una historia de amor homosexual entre dos jóvenes y también fue una de las primeras obras de temática gay publicada por una editorial inglesa de prestigio: Chapman & Hall. Lamentablemente, este libro no ha sido traducido al español. Ahí tienen un reto los editores: traducir y publicar esta novela en español.

Una niña con sombra de niño

¨En 1976 apareció en Francia Histoire de Julie qui avait une ombre de garçon (La historia de Julia, la niña que tenía sombra de niño), libro álbum escrito por Christian Bruel e ilustrado por Anne Bozellec con la colaboración de Annie Galland. Esta obra, publicada en español por Babel Libros en Colombia y por El Jinete Azul en España, aborda la problemática de una chica a quien su familia hace sentir mal con su propia imagen, señalándole en todo momento lo poco femenina que es. Con escasas y precisas palabras y unos dibujos sobrios trabajados en negro y naranja sobre fondo blanco, nos acercamos al mundo de Julia. Su madre le dice: “¿De verdad no puedes hacer nada como todo el mundo?”, entonces la niña le responde: “Yo no soy como todo el mundo, mamá, ¡yo soy Julia!”. ¨

¿Y cómo es Julia? Esta niña reclama el derecho a su individualidad y a ser respetada, hace lo que se le antoja, no es delicada, no le agrada peinarse, dice groserías… Ah, pero ella siempre está haciendo tonterías y sus padres le dicen que es casi un muchachito. Una mañana Julia descubre que tiene por sombra la de un niño. Ella rechaza esa sombra que la persigue a todas partes y le dice: “Vete, déjame tranquila, ¡yo no soy como tú! ¡Yo soy una niña!”. Y las dudas la asaltan, ya no sabe quién, en realidad, es. Entonces siente deseos de esconderse de esa sombra, y por eso decide enterrarse en el parque, para sepultar también a esa molesta e imbatible sombra. Y cuando está allí, semisepultada en la tierra, alguien se le acerca llorando. Es un niño al que todos le dicen que parece una niña, porque llora igual que una chiquilla y tiene cara de nena… Allí los dos niños comienzan a conversar y a criticar ese “mundo” que los enjuicia y les dice que “las niñas deben portarse como niñas y los niños como niños” sin derecho a ser diferentes, como si fueran pepinillos que deben estar en su frasco correspondiente.

Este libro, de claras connotaciones sicológicas, es un alegato a ser lo que uno quiere, niño y niña a la vez, hombre y mujer a la vez, si la persona lo desea, y reclama este derecho con la voz de los niños que aparecen en la historia.

Un chico ante el espejo

¨En 1977 la escritora sueca Inger Edelfeldt publicó la novela Jim en el espejo, titulada en su idioma original Duktig Pojke! (Buen chico), una obra de gran relevancia en el tratamiento de la construcción de una identidad sexual diversa a la del grupo social.  En español, este libro sigue siendo reeditado por Lóguez. Se trata de una historia estructurada en dos planos: el relato en primera persona que hace su protagonista, Jim, un joven que empieza a descubrir desde muy temprano que él es diferente a los demás chicos, y las conversaciones de su madre con alguien que parece ser un sicólogo, quien intenta ayudarla a entender y aceptar la homosexualidad de su hijo. Ya muy avanzado el relato aparecerán las cartas que Jim intercambia con su padre reclamándole respeto al modo de vivir su sexualidad.

El libro describe la formación de una voz propia y adulta por parte de un chico que reclama el derecho a ser como él quiere ser y de unos padres que se resisten a enfrentar la realidad de que su hijo creció y que se sale de los moldes estrechos y tradicionales en que ellos quisieron encerrarle. Desde la primera página, Jim admite que siendo muy pequeño tenía miedo a perderse a sí mismo porque “empezaba sentir dentro de mí, cada vez más intensamente, algo que les debería ocultar (a sus padres), una especie de corazón secreto que solo era mío y que ellos nunca aceptarían… Yo mismo no sabía qué era lo que debía ocultar. Pero era algo allá dentro, algo muy importante, algo que constituía el mismo núcleo de mi yo. Si lo perdía, me perdería, realmente, a mí mismo”. En esas palabras queda resumido el libro, que es una novela de iniciación, porque describe el proceso de autorreconocimiento seguido por un joven que necesita saber quién es, para poder insertarse en el mundo de los adultos siendo fiel a sí mismo, sin esconderse de la imagen que ve reflejada ante el espejo.

Luego de unas vacaciones en el campo donde se reencuentra con un viejo amigo de la infancia por el que se siente atraído sexualmente, Jim sabe que algo ha cambiado en él : “A pesar de todo lo prohibido y vergonzoso que mis sentimientos fueran, de todas formas, yo guardaba en mí, por fin, algo verdadero, algo real. Algo que no podía dejar de lado (…)”. Y es en ese momento que el otro Jim, ese que siempre ha sospechado que hay oculto dentro de él, empieza a aparecer y siente un miedo inédito. Para responder las preguntas que se formula y enfrentar sus temores, buscará referentes en la historia, el arte y la literatura: leerá sobre Adriano y Antinoo, sobre Apolo y Jacinto; descubrirá la poesía de la sueca Karim Boye, de innegable sello lésbico; investigará sobre la figura y la obra de Oscar Wilde…¨

En una fiesta de compañeros del bachillerato Jim conocerá a un chico llamado Matts. Ese será el inicio de su primera relación amorosa y sexual, de un vínculo que lo llevará a mostrar a sus padres el verdadero Jim, un joven como cualquier otro, dispuesto a presentar batalla con tal de que respeten sus derechos a ser quien es.

El premio de ser un triunfador

¨En 1979 aparece un libro que aún se sigue publicando, escrito e ilustrado por un reconocido creador estadounidense: Tommie dePaola. Me refiero a Oliver Button Is a Sissy. En español apareció publicado por Everest con el título de Oliver Button es una nena. La traducción literal sería “Oliver Button es mariquita”.

Al protagonista de este álbum, como a Ferdinando, tampoco le gusta participar de las actividades que suelen realizar los varones de su grupo. Él prefiere leer y pintar cuadros, jugar con muñecas, disfrazarse para cantar y bailar. Su padre le dice que deje de comportarse como una “nena” y que juegue béisbol, fútbol y baloncesto. Su madre insiste en que haga ejercicios. Los otros niños se burlan de él y lo agreden de palabras y físicamente. Un día en un muro escriben: “Oliver Button es una nena”. Oliver se sigue esmerando en el baile y, durante un fin de semana, participa en un concurso de talentos. No gana, pero todos lo felicitan. Cuando el lunes vuelve a la escuela, encuentra otro letrero escrito en el muro: “Oliver Button es una estrella”.

Tanto en el texto como en las imágenes, DePaola refuerza la idea de los diferentes niveles de acoso a los que es sometido el niño: en el seno de la familia, verbalmente, por sus padres; en la escuela, de palabra y físicamente, por sus compañeros de clase… Oliver Button no es respetado tal como es, con sus preferencias y gustos; solo logrará que lo valoren y consideren al alcanzar reconocimiento como bailarín de tap en un concurso de aficionados. Aunque la presentación de la historia es real y cruda, la solución del libro es un tanto idílica, condicionada quizás por la fecha en que fue publicado por primera vez y también por el entorno propicio a la censura, que hace que las grandes editoriales estadounidenses, y también las de otras partes, sean muy cautas al elegir las obras para sus catálogos; pero aun así, es sintomático que su aparición coincida con el fortalecimiento de las batallas de los gays y las lesbianas en Estados Unidos por hacer valer sus derechos.

Sucedió en el MET

En los años 1980, comienza a hacerse sentir la temática del lesbianismo en las novelas juveniles. Los tiempos han cambiado y algunos sectores de la sociedad ponen de manifiesto una mayor sensibilidad ante estos temas. Prueba de ello es que la novela Annie on My Mind, publicada en 1982, de la autora estadounidense Nancy Garden no tuvo problemas para ser elegida por la todopoderosa Asociación de Bibliotecarios de Estados Unidos como una de las mejores obras para jóvenes editadas durante el período 1970-1982. En ella se narra, con una prosa lírica y un estilo reflexivo, cómo dos chicas de 17 años, Liza Winthrop y Annie Kenyon, se conocen en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, se hacen amigas y terminan enamorándose una de la otra. Esta novela dista mucho de ser un relato romántico e idílico. La relación que existe entre las dos muchachas es descubierta y traerá graves repercusiones en sus vidas, lo que lleva a Liza a romper con Annie por inmadurez. La novela exalta la belleza del romance que viven las dos chicas, y también describe las presiones sociales de que son víctimas por vivir un amor distinto. Tampoco esta obra se ha traducido al español. Este puede ser otro título tentador para las editoriales.

Todo por un beso

¨En 1992, el joven escritor colombiano Fernando Molano ganó el premio del concurso literario Cámara de Comercio de Medellín con su primera novela, titulada Un beso de Dick. Este libro, narrado en primera persona, describe a un grupo de estudiantes bogotanos de octavo grado en los años 1980 y los vínculos sentimentales que empiezan surgir entre ellos: Carlos y Maritza son novios; Patricia y Fabio también lo son y se quieren muchísimo, Libia está interesada en Felipe y Lucía, en Leonardo… pero sucede que estos dos últimos chicos, Felipe y Leonado, han descubierto que se aman. Una noche se escapan de una fiesta donde están sus compañeros de clase y mientras beben unos tragos, se confiesan sus sentimientos y deciden estar juntos.

Los dos amigos siguen su vida normal de estudiantes, pero cuando están solos, se quieren con una pasión que los desborda y que, en lo físico, revela la madurez de sus cuerpos y, en lo emotivo, conserva aún mucho del candor de la infancia. En el colegio, Felipe y Leonardo se comportan como amigos y son buenos estudiantes. A simple vista, todo parece seguir siendo igual entre los dos muchachos, pero en verdad las cosas han cambiado: la relación íntima que mantienen los lleva a redescubrir quiénes son y a mirar de forma distinta su realidad. Al ser descubiertos dándose un beso en el estadio del colegio, Felipe es identificado por un guarda. Esto conlleva a cambios en la actitud de sus padres y maestros, pero él se enfrentará a todos con tal de conservar su relación con Leonardo.

Un beso de Dick debería ser reeditada y llevada a los colegios en nuestros países para propiciar la discusión abierta de temas que preocupan a los jóvenes de hoy relacionados no solo con la sexualidad, sino también con la muerte, el rol de la escuela en la formación de los jóvenes y la función que cumplen el arte y la literatura en sus vidas.  Esta novela ha tenido dos ediciones más en Colombia: la de Proyecto Editorial, en el 2000, y la de Editorial Babilonia, en el 2002.

Sandra ama a Meike o el fin de la confusión de sentimientos

Sandra ama a Meike (Sandra liebt Meike), de la escritora alemana Marliese Arold, es otra novela de amor lésbico que fue publicada en Alemania en 1996. Es el relato de un amor juvenil nacido, como cualquier otro, a partir de un cruce de miradas, del roce de unas manos. Cuenta la historia de dos chicas que forman parte de un grupo de teatro de aficionados y que comienzan a descubrir que se sienten atraídas más que por una simple amistad.

Al principio del libro, Sandra duda de si está enamorada o no de Thomas, su mejor amigo. ¡Ah!, pero cuando ve a Meike por primera vez se pone nerviosa y el perfume que lleva la otra chica la trastoca. Esta obra, escrita con sutileza y penetración sicológica, nos revela cómo se van acercando las dos jóvenes y también los pensamientos y emociones que esa proximidad desata.

Al igual que Jim, de la novela Jim en el espejo, Sandra se llena de ideas oscuras y temores al descubrir los sentimientos que Meike le provoca. Al contemplar la posibilidad de ser lesbiana, siente miedo porque vienen a su cabeza palabras como marginación y ocultamiento. Finalmente se acepta y decide luchar por ser como es, rebelándose contra todos los prejuicios y actitudes negativas, y logrando la aceptación de sus mejores amigos: Isabel y Thomas. Esta obra es la hermosa historia de un primer amor, contada con la mirada deslumbrada de quien descubre su capacidad de amar y soñar con otra persona de su mismo sexo.

Ito: un niño marcado

Ito es un niño huérfano de madre que ignora quién fue su padre. El se ha criado con su abuela, la única persona de la que recibe cariño, y un tío machista, llamado Severo, que dice groserías, es borracho y que lo agrede verbalmente... Ito tiene gustos diferentes a los del resto de sus compañeros de clase: le interesan las fotos de las artistas famosas, las telas y los colores. También es muy aplicado, limpio y disciplinado. A la hora de los juegos, los niños le dicen que se vaya a compartir con las chicas y si va con ellas, entonces estas le dicen que se una a los varones. Para suerte suya, Ito es un niño muy soñador. A veces se imagina que al regresar el fin de semana a su casa, va a encontrarse en la puerta a un hombre alto y sonriente que le va a decir que es su papá. Hay días en que Ito piensa en la muerte, pero esta idea no le asusta mucho…

Esta novela del escritor cubano Luis Cabrera Delgado sigue el día a día de un niño que sueña con casarse y tener hijos, pero al que la sociedad marca con el sello de algo que aún no se sabe si será, casi invitándolo a elegir ese camino. El relato, aunque realista, tiene pasajes farsescos y fantasiosos, y otros que nos obligan a tomar posición a favor del protagonista, quien vive en un entorno social que lo segrega y excluye, impulsándolo a buscar refugio en un mundo de sueños e ilusiones que la realidad rompe a cada rato, como sucede en el amargo final. Esta historia nos obliga a reflexionar sobre la injusticia con que son tratados aquellos niños que se apartan del comportamiento promedio, más si en ellos hay gustos que revelan su lado femenino abiertamente. Pero, sobre todo, insiste en cómo son etiquetadas ciertas conductas infantiles sin que el niño tenga ni la más remota idea de qué se le acusa. Ito tuvo una primera edición por la editorial cubana Abril, en 1996, y, en 2012, fue reeditado por Rumbo Editorial.

Una relectura de los cuentos de hadas


A la manera de los viejos cuentos maravillosos o de hadas, con gran derroche de humor y cierto toque surrealista, las holandesas Linda De Haan y Stren Nijland crearon Rey y Rey (Koning & Koning), que fue publicado por primera vez en holandés en el 2000 y cuatro años más tarde en español por Ediciones Serres.

Este libro cuenta la historia de un príncipe a quien su madre, la reina, desea casar con una princesa. Esta mujer autoritaria, parlanchina y gritona está harta de llevar sobre su cabeza la corona y quiere ver a su hijo casado como los demás príncipes, por lo que comienza a correr la voz de las intenciones matrimoniales que tiene para su unigénito. A su reino llegan las aspirantes a la mano del heredero, pero ninguna de ellas agrada al arisco noble ni a su progenitora (un elemento transgresor del cuento: son las damas quienes pretenden al joven). A última hora llega la princesa Magdalena acompañada de su hermano el Príncipe Azul. Magdalena tampoco llama la atención del heredero, pero el hermanito sí. Los dos príncipes han quedado flechados y se casan con bombos y platillos al final del cuento.

Este título ha recibido críticas elogiosas en los países donde ha sido publicado o por los que ha circulado. Publisher Weekly le concedió una mención de honor como “el más inusual libro del año” en 2002 y en Inglaterra, el Departamento de Educación decidió usar King & King como una herramienta para introducir los temas relacionados con parejas del mismo sexo a los estudiantes. Sin embargo, la obra ha generado rechazo por parte de sectores muy conservadores en Estados Unidos, los cuales han tratado de impedir que se use en la enseñanza y también han maniobrado para sacarlo de las bibliotecas públicas y escolares. La segunda parte de esta historia, titulada Rey y Rey y familia (King & King & Family), que fue editada en 2004, se adentra en otro territorio de gran actualidad: la adopción de niños por parejas del mismo sexo.

El universo de las familias homoparentales

Publicados en el año 2005, en Estados Unidos, los dos álbumes a los que voy a referirme a continuación abordan, con recursos muy diferentes, la situación de las familias homoparentales.

Tres con tango, escrito por Justin Richardson y Peter Parnell, con dibujos del reconocido ilustrador Henry Cole, cuya primera edición en inglés (And Tango Makes Three) fue realizada por la editorial neoyorquina Simon & Schuster, está basado en un hecho real: cuenta la historia de dos pingüinos del zoológico del Parque Central de Nueva York. En ese lugar, muchos animales viven en familia: el oso y la osa panda rojos con sus cachorros; el papá mono y la mamá mona con sus crías… y también hay familias de pingüinos integradas por un pinguino, una pinguina y sus hijos… Pero entre los pingüinos hay una familia distinta: la integran dos pinguinos machos: Roy y Silo. Ellos se han escogido como pareja. Al ver que los otros pinguinos hacen su nido, Roy y Silo deciden contruirse uno, pero hay algo que no logran hacer: poner un huevo e incubarlo. Al observar la frustración de la pareja, a uno de los guardas del zoológico se le ocurre la idea de poner en su nido vacío un huevo que otra pareja no quiso incumbar. Una vez que el huevo aparece a su nido, Roy y Silo se turnan para darle calor y no lo abandonan hasta que un día se rompe el cascarón y sale un pichón de pingüino al que el guarda da el nombre de Tango. Los dos padres alimentan y cuidan al bebé, al igual que los otros padres pingüino, y lo enseñan a nadar.

Este libro, que parece una fábula, es una lección sobre la naturalidad con que debe y puede aceptarse la formación de parejas integradas por individuos del mismo sexo y el derecho a tener y a criar hijos. Pero lo interesante es que, alrededor de un año después del nacimiento de Tango, en ese mismo zoológico, otra pareja de pingüinos gays se convirtió en foco de atención: la formada por Squaw y Milou. La conclusión podría ser: es hora de dejar de mirar como algo fuera de lo común a las parejas del mismo sexo. Estén formadas por pingüinos o por criaturas de cualquier otra especie, incluyendo, por supuesto a los humanos.

Por esa misma temática de las familias homoparentales transita el álbum La tarjeta de Antonio (Antonio’s Card), escrito en inglés por el mexicoamericano Rigoberto González, ilustrado por Cecilia Concepción Álvarez y publicado en Estados Unidos por Children’s Book Press en el 2005. Antonio, un niño que está aprendiendo a leer en la escuela, vive junto a su madre biológica, Mami, y a Leslie, la pareja de esta. Él siente igual cariño por ambas. Por las mañanas es Mami quien lo lleva a la escuela y por las tardes lo recoge Leslie, quien se destaca entre todos los familiares que van a buscar a sus hijos por ser muy alta, y también porque llega vestida con pantalones manchados de pintura, tiene el pelo corto y camina diferente a las otras mujeres. Una vez fuera del colegio, Antonio y Leslie se van a jugar con las palabras, a aprender sus significados, a conocer cómo se escriben y deletrean. Pero Antonio ha escuchado comentar a sus compañeros que Leslie parece un hombre. Por eso no quiere que ella lo siga recogiendo en el colegio y se lo pide a Mami, quien le responde: “Leslie se viste y camina como Leslie, lo mismo que Antonio se viste y camina como Antonio. Todos somos un poquito distintos el uno del otro. Eso es lo que hace a cada uno un individuo”.

Por el Día de las Madres, la profesora les pide a los alumnos de su clase que dibujen una tarjeta para las mujeres más importantes de su vida. Antonio dibuja la suya: en ella aparecen sus dos mamás y él bajo un árbol en cuyas ramas escribe “Familia” y “Amor”, y al terminarla, siente un gran alivio de que nadie le pregunte quién es el otro personaje femenino que aparece en la imagen. Al día siguiente, mientras la profesora cuelga la exposición, Antonio escucha unas risas y teme que sus compañeros se estén burlando de Leslie, por lo que al verla, le pide irse enseguida de la escuela. Se van al estudio de ella, y allí descubre el retrato de su mamá que está pintando, para dárselo como regalo por el Día de las Madres. Al verlo, el niño siente pena por su comportamiento y se entristece al pensar cómo serían sus días sin Leslie. Entonces la invita a que lo acompañe a ver la exposición escolar.

En este breve cuento se pone de manifiesto cómo las conductas de rechazo a los jefes de familia homoparentales afectan a sus hijos. Estas situaciones de incomprensión ponen a los niños en situaciones embarazosas, difíciles, que los llevan a rechazar a sus padres bajo la presión del grupo. El protagonista de esta historia se siente bien con sus dos madres, el conflicto aparece cuando escucha a otros burlarse de una de ellas. Es la agresión verbal y el irrespeto de sus compañeros hacia una figura importante para él lo que hace que modifique su actitud normal y provoque la aparición de un sentimiento de rechazo.

Adiós, Eduardo. Bienvenida, Victoria

La última obra a la que voy a dar cabida en este panorama, que dista mucho de ser exhaustivo, es una novela para jóvenes del escritor mexicano Javier Malpica. Se titula Para Nina: un diario sobre la identidad sexual y la publicó Ediciones El Naranjo en el 2009. En Para Nina encontramos el reflejo de otra problemática relacionada con la diversidad sexual. Eduardo, su protagonista, tiene 18 años y tiene la certeza de que es mujer. Es decir: es una mujer a la que, por error, hicieron llegar a este mundo metida dentro de un cuerpo masculino. Y esa mujer que es, tiene nombre y todo: se llama Victoria Citlali Dorina de la Concepción. Para abreviar: Victoria. Nada de Vicky, por favor, aclara Eduardo en su narración en primera persona rebosante de sinceridad y agudeza. Con la ayuda de un condiscípulo gay y de una chica transexual que ha cumplido su sueño de convertirse en hombre, Eduardo/Victoria gana confianza en sí mismo, en su derecho a ser quien en realidad es y a vivir como tal. Y lo logra a pesar, incluso, de la agresión y la violencia machista de que es víctima en la calle. El libro finaliza cuando Eduardo entra, dormido, al quirófano. Cuando despierte, por fin, será Victoria.  

A manera de conclusiones

El reflejo en la literatura infantil y juvenil de las diferentes formas que adopta la sexualidad sigue siendo un camino poco transitado por los autores y las editoriales en el mundo, especialmente en América Latina. Supongo que existe el temor de que ese tipo de obras sean rechazadas por el público lector o terminen siendo excomulgadas por las instituciones educativas y culturales. Sin embargo, varias pequeñas editoriales se han sumado al esfuerzo realizado por algunas de las grandes para publicar libros para niños y jóvenes que toquen esta temática. Tres buenos ejemplos de las primeras son NubeOcho, que incluyó en su catálogo La princesa Li, de Luis Amavisca y Elena Rendeiro; Sd Edicions, que dio a conocer El niño perfecto, de Alex González y Bernart Cormand (ambas editoriales son españolas), y La Librería Editorial, que publicó Amigos y vecinos, de Lawrence Schimel, ilustrado por Sara Rojo.

La lectura de obras literarias que aborden lo diverso, cualquiera que sea su naturaleza (religiosa, racial, sexual…), pone, en manos de los niños y jóvenes, instrumentos que los ayudan a entender a quienes son diferente a ellos; de esa forma se contribuye a construir individuos y sociedades más inclusivas y armónicas, donde todos tengan derecho a ser respetados como son y a participar en los procesos sociales.

Aunque la buena literatura infantil y juvenil no se concibe para cumplir una explícita función instrumental, en este caso me refiero a una función educativa o formativa en el área de los valores, mientras más obras den cabida con seriedad, imaginación y rigor literario a la problemática de la diversidad sexual, más referentes tendrán los lectores para entender una realidad que afecta, de una u otra manera, la vida de todos y que no puede ocultarse. Bienvenidas, entonces, las historias que aludan a otras formas de orientación sexual que no sea la heterosexual. Una temática que hay que dejar de ver como transgresora o difícil, pues está presente, desde hace tiempo, en las conversaciones de los niños y los jóvenes, en la calle y en la escuela.

En cuanto a los principales rasgos que se detectan en los libros que abordan la problemática de la diversidad sexual, cabe destacar que las obras destinadas a los más pequeños suelen recurrir a la estructura de los cuentos maravillosos y a los personajes animales a la hora de presentar las historias. En ellas a veces hay humor y en otras cierta ternura. Por su parte, para los jóvenes, los autores parecen preferir relatos de corte realista, contemporáneos, bien con visos poéticos o con un lenguaje directo y coloquial. En general, las historias tienen un desenlace feliz.

Con este panorama no he pretendido otra cosa que despertar la curiosidad para reflexionar sobre un tema actual e importante: el abordaje de la diversidad sexual en los libros para niños y jóvenes. La sexualidad constituye una de las tantas expresiones de lo diverso en un mundo que se dice global, pero al que le queda mucho camino por recorrer para entender todas las formas de ser de los humanos y para poder construir, entonces sí, un mundo de plural, inclusivo, en el que todos tengan los mismos derechos sin importar el color de su piel, su género, el país de procedencia, la religión que profesan… o su identidad o inclinación sexual.

Miami, abril de 2013.