Ilustración de Yeizz para 'Escuela de pájaros', de Claudia Lars. San Salvador: RHD Editorial, 1987.
  • Ilustración de Yeizz para 'Escuela de pájaros', de Claudia Lars. San Salvador: RHD Editorial, 1987.

"Nombres", "Barrilete", "El patio", "El sueño"

Claudia Lars

Nombres 

A la mañanita 
yo la llamo Sol... 
¡Qué fiesta de luces! 
¡Puro resplandor!

Y al pájaro lindo 
un nombre le doy 
que nadie adivina: 
Ángel de la Flor. 
 

Barrilete 

Alta flor de las nubes 
–lo mejor del verano–, 
con su tallo de música 
en mi mano sembrado.

Regalo de noviembre, 
nuevo todos los años 
para adornar el día, 
para jugar un rato.

Bandera de fiesta 
que se escapa volando... 
Pandereta que agitan 
remolinos lejanos.

Pececillo del aire 
obstinado en el salto. 
Pájaro que se enreda 
en su cola de trapo.

Luna de mediodía, 
con cara de payaso. 
Señor del equilibrio. 
Bailarín del espacio.

Ala que inventa el niño 
y se anuda a los brazos. 
Mensaje del celeste. 
Corazón del verano. 

El patio

El patio de mi casa 
es muy particular: 
cuando llueve se moja 
igual que los demás.

Se moja, por supuesto 
–se tiene que mojar–, 
pero da unos naranjos 
con frutas de verdad.

Se cortan esas frutas 
–se tienen que cortar–, 
y así los naranjitos 
florecen más y más.

El patio de mi casa 
es un verde lugar, 
con un olor muy fino, 
mojado y vegetal.

Pequeñas mariposas, 
de rara calidad, 
en las mañanas tibias 
lo saben visitar. 

Y un pájaro amarillo, 
que llega y que se va, 
parece que a las rosas 
les hablara del mar.

Les digo y les repito: 
¡no hay otro patio igual! 
Si quieren conocerlo 
se los puedo mostrar.

En su gramilla suave 
las orugas están 
comiendo margaritas, 
comiendo sin hablar.

Y las ramas del mango, 
que cantan do, re, fa, 
con el bejuco nuevo 
ya hicieron amistad.

El patio de mi casa 
es muy particular: 
cuando hace sol se alegra 
igual que los demás.   


El sueño

El niño quiere perderse 
entre los árboles;
el niño tiene un caballo 
de pura sangre.

El niño sube a países 
de luz y aire; 
con una espinita de oro 
mata gigantes.

El niño muerde manzanas 
así... de grandes... 
y a orillas de un mar de música 
llama a su madre.