Ilustración de Tom Seidmann-Freud.
  • Ilustración de Tom Seidmann-Freud.

"Iremos a la montaña", "Yo en el fondo del mar", "Himno a los pájaros"

Alfonsina Storni

Iremos a la montaña

A la montaña
nos vamos ya,
a la montaña
para jugar.

En sus laderas
el árbol crece,
brilla el arroyo,
la flor se mece.

Qué lindo el aire,
qué bello el sol,
azul el cielo;
se siente a Dios.

¡Vivan mis valles
los calchaquíes
y mis montañas,
que al sol se ríen!

Está la tarde
de terciopelo;
malva en la piedra,
rosa en los cielos.

¡A la montaña!
formemos ronda;
ronda de niños,
ronda redonda.

 

Yo en el fondo del mar

En el fondo del mar 
hay una casa
de cristal.

A una avenida
de madréporas,
da.

Un gran pez de oro,
a las cinco,
me viene a saludar.

Me trae
un rojo ramo
de flores de coral.

Duermo en una cama
un poco más azul
que el mar.

Un pulpo
me hace guiños
a través del cristal.

En el bosque verde
que me circunda
–din don... din dan–
se balancean y cantan
las sirenas
de nácar verdemar.

Y sobre mi cabeza
arden, en el crepúsculo,
las erizadas puntas del mar.


Himno a los pájaros

Dios te guarde, pajarillo,
flor del bosque, plumas oro,
nadie mate tus pichones,
nadie toque tu tesoro.

La tormenta no te asuste
en las noches despiadadas,
que el viento no te castigue,
ni te maten las heladas.

Que el cazador no te encuentre
cuando te busca en la selva,
la sombra por defenderte,
en sus repliegues te envuelva.

Vuela siempre por los aires,
canta siempre entre las ramas,
picotea los jardines,
cuelga el nido en las retamas.

Dios te guarde, pajarillo,
flor del bosque, plumas de oro,
nadie mate tus pichones,
nadie toque tu tesoro.