Dimitri en la tormenta
  • Dimitri en la tormenta

    Perla Suez
  • Ilustraciones: Jorge Cuello.
    Colección La pluma del gato.
    Buenos Aires: 2008.

Dimitri en la tormenta. Perla Suez

Dimitri en la tormenta, de la escritora argentina Perla Suez, es una excelente reflexión sobre la barbarie que desatan los odios raciales, en este caso, la crueldad impuesta por las hordas desalmadas de la ocupación nazi. En la novela se narra la historia de Dimitri, un niño de doce años, y de su abuelo, quienes reciben refugiados que vienen de Europa en un barco carguero y los ayudan a refugiarse en Argentina. 

El libro comienza con la llegada de Tania, una sobreviviente que escapa de un campo de concentración. A partir de ese momento la novela avanza con dos líneas de acción: el presente de Dimitri, en América, y la voz de la mujer narrando la barbarie que dejó en Europa. El mundo sórdido, despiadado y sin esperanzas sembrado por Hitler llega al protagonista y al lector a través de la voz de Tania, quien no puede estar más delgada y llena de dolor, pero necesita contar todo el espanto vivido. 

Dimitri teme que algo así le suceda a su familia y a sus amigos. Ya ha leído escrito en un muro: “Haga Patria, mate a un judío”, y siente que la guerra puede estar llegando a esta otra parte del mundo. Tania viaja a Buenos Aires, no sin antes dejarle escrita una nota felicitándolo por su cumpleaños y pidiéndole que no la olvide, que es como decirle que no olvide la historia. 

La novela termina como empieza: en espera de otro exiliado que escapa del fascismo y cruza el Atlántico. Es una especie de narración circular donde ya el lector sabe que el niño escuchará un nuevo testimonio que le servirá para no olvidar. Y también para enfrentar a personajes como su examigo Hans, que aunque termina pidiéndole disculpas, un día le espetó palabras ofensivas de odio por ser judío, mientras se cruzaba la garganta con el dedo pulgar. Dimitri en la tormenta, publicado por primera vez en 1993, es un libro triste, pero necesario para que nunca más se repita la historia de aquel horror. 
Cristina Rebull