La niña, el corazón y la casa

La niña, el corazón y la casa. María Teresa Andruetto

Del primer libro que leí de María Teresa Andruetto salí adolorida, desamparada. Leer la hostilidad del mundo te convence de quién eres. Fue ese donde un muchacho llamado Stefano, como el libro, sale de su país a buscar fortuna. Uno se reconoce en esa obra, y también en esta de hoy: La niña, el corazón, y la casa.

Leer a Andruetto, ganadora del Premio Andersen 2012, no es leer cualquier tipo de narrativa para jóvenes. Es enfrentar el reto de la literatura, la conmoción de una escritura auténtica y arraigada, tan diferente, en muchos casos, del resto de los libros juveniles que se reproducen hoy con excesiva facilidad.

Tina, la protagonista del libro, es una niña pequeña, pero la narración, cauta, sobria y poética, no está destinada a niños pequeños (más bien diría que a sus padres), y recomendaría mucho su lectura porque no hay mejor comprensión del mundo que a través de las páginas de un libro. Un libro como este, donde la tristeza es la consecuencia del abandono, y donde la indefensión es un estado de ánimo.

El diseño de La niña, el corazón y la casa, pequeño como Tina, te hace sentir el libro muy cerca, casi puedes guardarlo bajo la blusa si interrumpes la lectura para fregar los platos del almuerzo o salir un momento a tomar aire.

Todo ocurre los domingos. La vida transcurre en vano hasta que llega el domingo y Tina puede encontrarse con su madre, y observar, desde la hamaca, a su madre y a su padre juntos.

“Tina sabe que si hay algo que no quiere, si hay algo que no hará cuando sea grande, es ser como su madre.” A partir de aquí, uno se queda solo, esperando. Uno quiere tener respuestas. Por qué una madre abandona a una hija y por qué una familia se separa.

Libro ganador del Premio Fundación Cuatrogatos en el año 2014.
Legna Rodríguez Iglesias