Ema y el silencio

Ema y el silencio. Laura Escudero y Roger Ycaza

Nota: Esto es una rima, no es una reseña. 

Laura Escudero no es, lo que se diría, una poeta. Ella es una diosa, ha creado el paraíso, ha creado a Ema. Habla del silencio como si este fuera un lugar tranquilo desde el que uno sueña, y desde el que uno se despierta. 

Ema y el silencio es poesía y primavera. Pero no te engañes, quieto, nada aquí es cursi, ni leve, ni por gusto, ni “princesa”. Ema es solo una niña que juega. Tú serás el lector que la lea.  

Este libro ganó el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños, por sus letras, en el año 2015, y para que lo sepas, cuando yo lo leí me sentí lela. Su primera cita causa un hechizo de “abre y cierra”, no te está permitido entenderlo a la segunda, ni a la tercera. Pero al terminar el libro lo entiendes de tal manera, que con una risa basta, parecida a la de Ema. 

El silencio es un lenguaje, la autora te lo enseña. Y como una mariposa, “no es lo que parece”, sino lo que sospechas. El silencio también es una lagartija sin trenza. Quise decir sin cola, pero a veces las palabras se truecan. Las palabras de un lenguaje que el silencio se lleva.

Para hacer del libro esfera, mundo redondo, acuarela, Roger Ycaza llenó las páginas de azaleas. Las azaleas son las flores más bonitas de la tierra, y también las más sencillas, como los poemas. Acabo de hacer una metáfora para alabar los azules, los verdes, los amarillos y los magentas que Ycaza mezcló con el silencio de Ema. Otra vez quise decir otra cosa, y dije esta.  

Si lees el libro de día, tu día será una música de puertas. 

Si lees el libro de noche, soñarás con un espejo que te pregunta: ¿soy Ema?
Legna Rodríguez Iglesias