Tres espejos

Tres espejos. Sebastián Vargas

Ediciones SM de Argentina ha tenido el acierto de poner ante nosotros el libro Tres espejos. Precisamente, he aquí su primer guiño, pues Sebastián Vargas, su autor, no ha escrito un libro, sino tres. 

Las formas de leerlo, una herencia que le viene de muy cerca, y que es un punto de referencia llamado Julio Cortázar, serán varias, como el propio escritor propone. Esto, para empezar, crea en el lector un movimiento, un punto de tensión entre esta y aquella, pues esta no puede completarse sin su correspondiente, y viceversa.

Es, en total, una historia de amor, de juventud y deseo, pero también de aventura, de guerra y tradición. Insertada en el contexto de la Antigua China, no faltarán piratas, ciudades ancestrales y naturaleza exótica. Los lectores se verán inmersos en un tipo de encantamiento asiático difícil de interrumpir.

Luna y Espada, las dos narraciones que conforman Tres espejos, tienen como protagonistas a los jóvenes Yue Chang y Jian Deyán, quienes se conocen y se enamoran, prometiéndose el uno al otro hasta el día de La Fiesta de los Faroles. Separados por caminos diferentes, hostiles, ambos sufrirán el embargo de la falta. Pero sobrevivirán y crecerán. 

Con un diseño interactivo, el libro se deja leer tanto por un lado como por el otro. Cada una de sus tapas representa a uno de los protagonistas, yo leí de día Espada, y de noche Luna, para estar a tono. 

Las formas de lectura son tan variables como los sucesos. Los espejos alrededor de esta lectura prismática hacen sentir que estamos frente a un caleidoscopio chino. Los espejos, por supuesto, son mágicos, y el amor, por supuesto, también lo es. “Y tal vez no sea el final más feliz, pero ¿quién puede asegurar que no sea el mejor?”. 

Legna Rodríguez Iglesias