Ilustración de Mariana Villanueva para 'Había una vez. Cuentos de cabeza pero al revés', de Vivian Mansour. Ediciones El Naranjo, México DF, 2013.
  • Ilustración de Mariana Villanueva para 'Había una vez. Cuentos de cabeza pero al revés', de Vivian Mansour. Ediciones El Naranjo, México DF, 2013.

La princesa y el sapo

Vivian Mansour

La princesa tenía que besar a un sapo para convertirlo en príncipe y liberarlo del hechizo cruel de una bruja. Él le rogaba que uniera sus labios a su viscoso hocico, pero ella no estaba enamorada y se rehusó. La princesa se mudó a la ciudad y el sapo se quedó triste y solo.

El príncipe pudo haber sufrido un cruel final: ser devorado como ancas de rana en un restaurante francés o ser diseccionado en la clase de Biología de alguna escuela. Afortunadamente, no fue así: el príncipe, bajo la forma de sapo, descubrió que podía cantar bastante bien. Un conocido representante de ópera lo escuchó interpretar O sole mio, junto a un charco. Lo contrató y el sapo se volvió un famoso tenor. Viajó por todo el mundo asombrando a chicos y grandes. La princesa escuchó sobre el sapo tenor, fue al teatro a verlo y lo reconoció. Esta vez se enamoró de él y aceptó besarlo. El sapo, por fin, se transformó en un apuesto príncipe.

Lo único malo fue que le quedó el gusto de comer moscas. Pero, bueno, nadie es perfecto.


Tomado de: Había una vez. Cuentos de cabeza pero al revés, de Vivan Mansour, ilustración Mariana Villanueva y Estelí Meza. Ediciones El Naranjo, México DF, 2013.

Agradecemos a Ediciones El Naranjo su gentileza al permitirnos compartir este cuento.