Obra del pintor griego Alexandros Christofis  (1882-1953).
  • Obra del pintor griego Alexandros Christofis (1882-1953).

Más libros, más libres

Joxemari Iturralde
Más libros, más libres… Es un trabalenguas que nos conviene, porque es verdad. 

Libro más libre, libre más libros. Todo está en los libros… Apuremos el trabalenguas: más libros, Li-bromas. En los libros hay bromas, hay alegría, optimismo, chistes, risas… Li-bri…sas, brisas, barcos en la mar, libertad total… Li-bra…vos, bravo capitán, más aventuras, más misterios, más intrigas… Li-bru… jas, brujas, hechizos, magia, secretos…

Con más libros me libras de la incultura, me liberas de la oscuridad, y me acercas al saber, al conocimiento, al placer, al disfrute, a la libertad.

Más libros más lumbres, con un libro doy lumbre, alumbro una vida
con un libro labro mi destino, cosecharé frutos
con un libro ladro mi protesta, me rebelo
con un libro soy ogro, si me enfado
con un libro estoy ebrio, porque estoy contento
con un libro llego al Ebro, río mayor que da al mar, que es libertad.
con un libro soy liebre y escapo de ataduras
con un libro me libro de la opresión 
con un libro soy ubre y así alimento, amamanto a la gente
con un libro obro una obra, y logro un cambio, ¡bravo!

Yo no escribo mis libros en castellano sino en vasco, o sea, en euskera, o sea, en lengua vizcaína, así la llama Miguel de Cervantes en el Quijote. Los vizcaínos, los vascos, tenemos un idioma muy curioso, bastante especial, diferente del resto de idiomas que se hablan actualmente en Europa. 

Si tomo el diccionario general vasco y busco la voz “libro” comprobaré que me sale la palabra “libre”. Es casualidad; la voz vasca “libro” no hace referencia, como pudiera parecer en un principio, al significado de “conjunto de hojas unidas que forman un solo volumen”, sino al concepto de “libre, estar libre, estar en libertad”. En euskera, “libre” se dice “libro”, y “libro” se dice “liburu”. La palabra española “libro” proviene del latín “liber”. En latín “liber” era “libre”, pero “liber” también era un término vinculado a la corteza del árbol, que en tiempos más antiguos se empleaba como soporte de escritura.  

Los vascos, o sea, los vizcaínos, anduvieron por esta zona hace muchos siglos ya. Aquí, en la misma Florida en donde nos encontramos, hay muchos “biscayne” que atestiguan lo dicho. Los pastores biscaynes, los vascos, que anduvieron y se  instalaron,  sobre  todo   en  Nevada, Idaho, California, etc., en sus largos meses de soledad en los bosques apartados delas altas montañas, escribían textos en las cortezas de los árboles. Aquellos “libers”, cortezas, les servían de “libros”, y escribían por que no se sentían “libro”, o sea, libres, y añoraban su tierra natal y sus personas queridas, allá en el lejano País Vasco.  

El euskera, o sea, el idioma vizcaíno, es, como dije, algo especial. Por ejemplo, nuestro sistema de contar es en base veinte, y no en base diezcomo otros muchos idiomas. Si en español se dice “diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta, ochenta…” en vasco decimos “hogei”, “hogeitahamar” (es decir, veinte más diez), “berrogei” (o sea,  dos veces veinte), “berrogeita hamar” (o sea, dos veces veinte más diez), “hirurogei” (o sea, tres veces veinte), “laurogei” (o sea, cuatro veces veinte)… 

Si oyes a un vasco que te dice, en euskera, “bai, bai”, no pienses que te está despidiendo y diciéndote adiós, sino que en realidad está aceptandotu propuesta, ya que te está diciendo “sí, sí”.

Para  decir “no” usamos la palabra “ez”, pero es curioso porque casarse decimos “ezkondu”, y al casarse uno acostumbra a decir “sí” y no “no”. Parece como que los vascos no estuviéramos del todo seguros sobre el importante paso que en ese momento vamos a dar. 

Más cosas curiosas: las palabras “hacha”, “azada”, “cuchillo”, “tijeras”, las decimos en vasco: “aizkora”, “aitzur”, “aizto”, “aiztur”… Todas tienen como componente inicial “aitz”, que significa “piedra”. Es decir, esas palabras nos llevan hacia muy atrás en el tiempo, justo hasta una época en la que dichos instrumentos se construían en piedra. 

La palabra “urdin” significa “azul”, pero el verbo “urdindu” significa en vasco “encanecer, volverse el pelo cano o blanco”. Esto de los colores varía mucho según los idiomas. Normalmente se describe el mar diciendo que es de color azul. Homero al describir el mar en la Ilíada y en la Odisea, dice siempre que  es de color rojo como el  vino. ¡Rojo! La palabra “rojo” se dice en euskera “gorri”, pero la usamos cuanto algo oalguien está “pálido, pelado”, o sea, blanco.  

A los escritores nos viene muy bien usar estas palabras juguetonas, sobre todo a la hora de escribir libros de literatura infantil y juvenil. 

En vasco no decimos “contento” sino “pozik”, que es algo así como“dando gritos, dando voces de júbilo”. 

En vasco no decimos “enamorado” sino “maiteminduta”, que es algo así como “herido por el amor”.

En vasco no decimos “corazón” sino “bihotz”, que es algo así como “dos latidos”. 

En vasco no decimos “gratis” sino “musutruk”, que es algo así como “a cambio de un beso”.

En vasco no decimos “parir” sino “erditu”, que es algo así como “dividirse en dos”. 

En vasco no decimos “abuelo” sino “aitona”, que es algo así como decir “padre bueno”. 

En vasco no decimos “abuela” sino “amona”, que es algo así como decir “madre buena”. 

Usando palabras juguetonas al  escribir un libro nos sentimos traviesos, nos sentimos libres, y está muy bien. Más libros, más libres. 

Los libros, efectivamente, nos hacen  más libres, al  leerlos. Pero también al escribirlos, por lo menos a los que lo hacemos en vasco, porquenos hacen sentirnos más lúdicos, más juguetones; el mismo idioma nosconcede ese plus añadido de libertad, nos hace sentirnos por un momento dominadores, poderosos, dueños de nuestro mundo, y es entonces cuando los escritores nos crecemos y proclamamos sin miedo: ¡Más libros, más libres, más tigres! Y ya estamos metidos de lleno en la aventura. Muchas gracias, digo, ¡muchos libros!

Texto leído en el V Seminario de Literatura Infantil y Lectura organizado por la Fundación Cuatrogatos y la Feria del Libro de Miami, en noviembre de 2017.