Cuentos para el sofá

Cuentos para el sofá. María Luisa Lázzaro

El tránsito por la infancia influye decisivamente en la madurez y el devenir de cualquier ser humano, y lo que se lee en la niñez marca a la persona para toda su vida. Pero también las historias para niños pueden ser una lectura enriquecedora para el adulto. Ese es el caso Cuentos para el sofá, de María Luisa Lázzaro, que reúne casi una veintena de relatos maravillosos.

Los hay que abordan el amor, como sucede en “Un pajarito, una pajarita y la casualidad”, donde el romance descrito parece estar narrado al compás de una sinfonía interpretada por pájaros. También, el libro incluye relatos en los que animales, niños y adultos interactúan forjando sólidos lazos de amistad y compromiso con la vida. Un buen ejemplo es “Parece un cuento de Navidad, Darlinda”, que relata la historia de una perrita, a la espera de sus cachorros, la cual es abandonada en una casa de familia. Sus dueños la dejan acompañada de una nota que, más que nada, refleja sus temores: “No vayas a dar guerra, no ladres, no exijas comida, no ensucies el jardín; quédate echada debajo de las ruedas de ese carro que nunca mueven”; finalmente descubriremos que la estancia del animal allí será temporal y sabremos las razones que llevaron a sus propietarios a dejarala en ese lugar. El último relato, “Prescripción facultativa para niños en edad escolar”, es un divertimento que nos describe, como si fueran las instrucciones para tomar un medicamento, los pasos que debemos dar para tomarnos un helado y disfrutarlo. Cada cuento de este libro es universo habitado por los recuerdos de la infancia; en ellos las emociones se conectan con lugares, objetos y sueños que conforman un ambiente mágico.

Las delicadas ilustraciones de Reinaldo Guillén armonizan con el texto de Lázzaro y gozan de la misma frescura que sus historias. En ellas, se detecta un gusto por lo retro que aprovecha las ventajas del trabajo artístico digital.

Angélica María Salas