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  • Menena Cottin.

Menena Cottin y el arte de comunicar conceptos

Sergio Andricaín y Antonio Orlando Rodríguez

La venezolana Menena Cottin estudió diseño gráfico en el Instituto de la Fundación Neumann de Caracas y posteriormente realizó cursos de escritura e ilustración de libros para niños en Parsons School of Design, y de animación tradicional en Pratt Institute, ambos en la ciudad New York. Su bibliografía para niños incluye un amplio número de libros infantiles, entre los que se encuentran Al revés (Camelia, 1999), Equilibrio (Tecolote, 2007), La doble historia de un vaso de leche (Tecolote, 2007), Emociones de una línea (Tecolote, 2008) y De otro color (Ediciones SM, 2015). Escribió los textos de El libro negro de los colores (Tecolote, 2007) y La gran pelea (Tecolote, 2007), ambos ilustrados por su compatriota Rosana Faría. Ha publicado también los libros de narrativa para adultos Historias Ajenas y La nube. Ganadora del premio Alas-BID 2015 por El libro negro de los colores.

¿Cómo te definirías como diseñadora?

El diseño ha sido siempre parte de mi vida. Me tocó nacer en una familia en donde la estética, el espacio y la luz son considerados elementos fundamentales de la vida diaria. Necesito sentir armonía en el ambiente que me rodea, ya sea una pared, un jardín, un plato de comida, la página de un libro. El diseño entra en todo lo que hago: yo diseño al poner la mesa, al tender la cama, al colocar libros en mi biblioteca, al vestirme, y por supuesto, al combinar los textos e ilustraciones en la página de cada uno de mis libros.

¿Dónde estudiaste? ¿La escuela te preparó para lo que haces hoy?

Estudié en Caracas, en el Instituto de Diseño de la Fundación Neumann, una escuela de vanguardia en donde tuve el privilegio de contar con un grupo de profesores excelentes en todas las disciplinas. En el Instituto aprendí a reconocer lo que es el buen diseño y las técnicas necesarias para lograrlo. Luego, viviendo, entendí que la vida también necesita ser diseñada para que tenga armonía y produzca bienestar. Desde entonces no he dejado de diseñar.

No puedo olvidar mi primera experiencia con los libros infantiles. Fue precisamente en el Instituto de Diseño en el año 1975 cuando vino a Caracas Remy Charlip, un diseñador norteamericano, ilustrador y escritor de libros infantiles, coreógrafo, profesor de teatro de niños, quien además trabajaba con un grupo de niños sordos, y con quien yo tuve la gran suerte de tomar un taller de creación de libros para niños. Hoy me doy cuenta de que en mí quedó sembrada esa semilla. Me hubiera gustado reencontrarlo y mostrarle mi trabajo, pero tristemente murió hace dos años. Todavía, en mi biblioteca, los libros de Remy Charlip siguen siendo mis consentidos.

¿Cómo fue tu acercamiento a la producción editorial para niños?

Tenía muchos años trabajando en diseño gráfico, creando logotipos, empaques, carátulas de libros, y sentí la necesidad de hacer algo más libre, que no tuviera de por medio un cliente cuyas exigencias muchas veces no coincidían con las mías. Siempre me había gustado dibujar. Coincidió que para entonces mi esposo tomó un año sabático y nos fuimos con nuestros hijos a Nueva York. Allí aproveché para estudiar en Parsons School of Design y tomé un curso de escritura e ilustración de libros infantiles. Luego, uno de animación tradicional en Pratt Institute. Entonces supuse que este campo sería un buen camino para dibujar con la libertad que yo buscaba. Ya de regreso, emprendido el camino de los libros infantiles, me di cuenta de lo equivocada que estaba. La libertad no existe. Pero ya me había enamorado.

Tu trabajo de los últimos años te ha convertido en una referencia insoslayable en el campo de los libros latinoamericanos  de no ficción para los niños más pequeños y, en especial, de los que apuestan por la formación de conceptos. ¿Cómo llegaste a este campo, qué te atrae de él? 

Llegué a los libros conceptuales por la vía del diseño. Me interesa encontrar una manera sencilla de comunicar un concepto que puede ser muy complicado de explicar. El medio que utilizo para ello es el buen diseño, incluyendo como requisitos indispensables la síntesis del dibujo y del texto, la estética, la sorpresa, y una dosis de humor.

En tus libros lo conceptual y la síntesis van de la mano, ¿cómo se desarrolla un proyecto editorial de este tipo? ¿Sueles trabajar a partir de ideas propias o en respuesta a solicitudes de editoriales? ¿Cómo difiere tu labor en uno u otro caso?

Siempre parto de ideas propias. Estos libros nacen de la necesidad que me surge de transmitir un concepto importante. Por ejemplo: El equilibrio. ¿Qué es el equilibrio? Difícil pregunta. Para entenderlo me voy a la esencia. Pienso en algo muy sencillo que me lo explique: una barra y tres pelotas que buscan cómo lograr el equilibrio. Hago algunos bocetos sobre el papel, juego con tres bolitas y una línea horizontal. Logro varias imágenes en las que las bolitas cambian de posición pero la barra se mantiene horizontal. De pronto las bolitas deciden romper el equilibrio, se desordenan y viene el caos. En el caso de este libro, el texto se da como complemento a la secuencia de imágenes. Con un texto muy breve y unas ilustraciones que se limitan a una línea negra y tres círculos de los colores básicos (amarillo, azul y rojo), se logra responder la difícil pregunta ¿Qué es el equilibrio?

Hablemos un poco sobre el que quizás sea tu libro más conocido internacionalmente: El libro negro de los colores. ¿Cómo fue su génesis? 

No fue algo premeditado. Creo que lo escribí para satisfacer una necesidad personal. A menudo me  preguntaba cómo una persona ciega de nacimiento podía adaptarse a esta vida. Es algo que admiro profundamente y al mismo tiempo me da una gran curiosidad. Siendo yo diseñadora gráfica e ilustradora, estoy acostumbrada a comunicarme a través de imágenes visuales. Difícilmente puedo imaginar la vida sin la posibilidad de ver. Un día decidí experimentar esa sensación, y así fue como surgió el texto de este libro, a partir de una profunda introversión que me llevó a imaginar y sentir que yo era era un niño que había nacido ciego. No me di cuenta en que momento salió la primera frase, lo cierto es que aquella noche me encontré sentada frente a la pantalla de mi computadora con un texto que a mí misma me sorprendió.

Debo aclarar que este libro no fue escrito para ciegos ni para niños. Mi intención era invitar al lector vidente a comprender el sentir de una persona que vive un mundo diferente, en el que la visión no existe. Pero el texto llegó a manos de la editora Monica Bergna quien tuvo la genial idea de hacer un libro todo negro y en braille, y además decidió que sería un libro infantil. Me propuso que yo no lo ilustrara. Allí sí que me rompió el esquema. Pero argumentó que ya que a mí me interesaba tanto la escritura, esta oportunidad sería buena para desligarme de la ilustración y destacarme como escritora. Le hice caso y ambas estuvimos de acuerdo en pedirle las ilustraciones a Rosana Faría. Gran elección. El éxito del libro se debe al equipo.

Los obstáculos que tuvimos que enfrentar fueron todos de orden técnico. Primeramente no pudimos imprimirlo en Venezuela porque no conseguimos una imprenta que pudiera hacerlo con el relieve que queríamos, así que le ofrecimos la idea a la editorial mexicana Tecolote, quien adoptó con entusiasmo el proyecto, y contra todas las dificultades técnicas que se fueron presentando, logramos publicar el libro.

Nos encantó Yo, un libro que el jurado que lo escogió como uno de los ganadores del  Premio Fundacion Cuatrogatos 2014 describió como “filosofia para párvulos” y como “un exquisito acercamiento lúdico a la condición humana y al eterno ciclo de la vida”.  ¿Cómo fue el proceso creativo de este libro? 

A ver si puedo describir el proceso de este libro en particular. La idea que quiero comunicar es: “el sentido de pertenencia es intrínseco al ser humano pero la vida te enseña que no eres único, que tienes que compartir”.

Busco un motivo que me permita comunicar esa idea: El niño nace, se reconoce como YO, reconoce a su mamá (es mía), a su papá (es mío), todo lo que lo rodea (es mío). Pero un día sucede algo inesperado: llega un hermanito que también es YO. El sentido de pertenencia, el egocentrismo, el egoísmo, el compartir, el aceptar al otro son conceptos que se manejan en este libro de una manera sencilla pero al mismo tiempo poderosa. El mensaje llega a chicos y adultos porque de alguna manera todos nos vemos identificados en la emotividad del personaje. Todos somos YO y hemos pasado por esa situación.

Doble Doble, un libro en formato digital, obtuviste un reconocimiento en la Feria del Libro Infantil de Bolonia 2014. ¿Qué posibilidades y que retos pone ante ti esta vertiente de trabajo? 

Les cuento que Doble Doble no fue concebido originalmente para el formato digital. De hecho, el libro ya había sido editado en papel por Tecolote en México; Pallas, en Brasil, y Thierry Manier, en Francia. Lo que hicimos fue adaptarlo al medio digital.

Todo comenzó el año pasado, cuando Alfredo, mi hijo mayor, me propuso crear una editorial digital. La llamamos And Then Story Designers.  Nos preguntamos cuál sería un buen libro para comenzar. Realmente se trataba de un experimento. Dadas la características de mis libros conceptuales, pensamos que Doble Doble sería una buena opción porque con un recurso muy simple, como el de girar la página, se lograba un efecto sorprendente. El libro tiene gráficas muy sencillas y es en blanco y negro. Solo el texto, que se reduce a dos palabras por página, tiene color. Soy muy sincera al decir que trabajamos por pura intuición porque poco –o nada– sabíamos de esta disciplina. Fue una gran emoción enterarnos que el primer libro de nuestra naciente editorial digital And Then Story Designers había ganado mención de honor en la Feria de Bolonia 2014.

¿Como surge And Then Story Designers y cuál es su meta?

And Then Story Designers es un experimento en el que estamos incursionando Alfredo Cottin y yo. Nuestra idea es contar una historia de la mejor manera posible. Ahora estamos experimentando el medio digital, pero eso no quiere decir que solamente utilizaremos esa plataforma. Puede ser que una historia sea buena para narrarla en animación, o en video, o en papel. En fin, nuestra meta es abarcar cualquier medio. Claro que eso será a futuro. Ahora estamos en esta etapa de explorar la pantalla y sus posibilidades. Estamos comenzando con tres de mis proyectos porque ya estaban listos, pero pronto nos abriremos a nuevos talentos, nos encantaría proyectar gente joven de Venezuela, de Latinoamérica.