Nuevos materiales sobre literatura y fomento de la lectura para leer en Cuatrogatos

Recientemente hemos incorporado a la plataforma digital de información de la Fundación Cuatrogatos tres textos provenientes de Uruguay, Argentina y Colombia. Agradecemos mucho a Federico Ivanier, Laura Escudero y Diego Lebro que nos hayan dado la oportunidad de compartir estos valiosos materiales. Los invitamos a leerlos…

El secuestro de Lucia Star ivanier

Lo adulto en el mundo LIJ

Por Federico Ivanier, escritor uruguayo

Cuando publiqué mi primera novela, recibía una pregunta recurrente: ¿por qué era que había decidido escribir para niños? No importaba qué, ni si era bueno o mediocre, sino este “para niños”. Creo que la pregunta tenía dos connotaciones.

Connotación a) por qué había decidido escribir para niños en el sentido de cómo es que conseguí hacer algo tan complicado/raro.

Connotación b) por qué había elegido semejante tontería, a mitad de camino de la verdadera literatura.

Tuve que inventarme una respuesta, no una verdadera, sino una para salir del paso. Y mi respuesta era: Soy como un pediatra, o sea, un médico, pero especializado en niños. Nótese cómo me daba lustre con la palabra “médico” y con “especializado”. Y nótese cómo eludía el por qué.

¿Y por qué lo hago? ¿Por qué no escribo para adultos? ¿Qué es escribir LIJ?

Continúa leyendo

C.S.Lewis

La quinta estación. Poesía / Infancia

Por Laura Escudero, escritora argentina

Una mañana me levanto y salgo al jardín de mi casa. Ando un poco distraída, apartada del tiempo, de cualquier intención que no responda a los caprichos del sol entre las plantas, al rumbo de pasos que me llevan —sin darme cuenta cómo— debajo del roble.

Hay junto a mi pie un cuenco diminuto, perfecto.

Es la capucha que hasta hace poco alojaba una bellota. La levanto, la miro.

Así me quedo con el cuerpo entero preso de ese instante de extrañeza y captura.

De belleza.

Es un momento de intimidad profunda, de misterio. Si alguien me viera, si alguien interrumpiera esa liturgia me sentiría descubierta con la violencia que comporta la rasgadura de un velo que me resguardaba de la desnudez.

Es un momento poético, la sustancia nutricia antes de las palabras, antes de todo. Tiene algo de obsceno, de lo que no quiero mostrar, de lo previo. Es primitivo ese momento y puede dar origen o no a otro asunto: la escritura. Tiene forma de pregunta, de algo que me aparta del mundo y me devuelve distinta, interrogada.

Un resplandor. La presencia rotunda de una cosa.

Es un tiempo mudo de palabras.

Continúa leyendo

articulos_854

 

 

 

 

 

Los retos del maestro con la promoción de la lectura

Por Diego Lebro, profesor colombiano

Fui atrapado por el encanto de las palabras en un descuido cuando tenía ocho años. Recuerdo aquel junio de 1990 cuando decidimos ir a vacacionar a la vieja, pero encantadora finca de los abuelos. Mis primos y yo estábamos emocionados y planeábamos cada cosa que realizaríamos durante esos veinte días en los que estaríamos disfrutando del aire fresco, de las innumerables frutas silvestres, de la cantidad de vasos de leche recién ordeñada que beberíamos hasta estallar y de las carreras que haríamos en los caballos que mi abuelo nos hacía ensillar para que calmáramos la fiebre de sentirnos jinetes del Oeste.

Cada paso por Betel –que así se llamaba la finca– estaba fríamente calculado. Mi hermano, que era el primo mayor, se hacía llamar el Vaquero Jefe y tenía una especie de itinerario para cada día: en las mañanas antes de que el flamante sol iluminara los verdeados surcos de café, todos debíamos levantarnos para acompañar al mayordomo a arriar las vacas hacía el corral; después de beber la calentita y espumosa leche que manaba de las tetas de las vacas, corríamos al ranchito de nuevo a desayunar, cosa que era imposible, pues todos estábamos hasta el cogote de leche y, cómo decía mi abuela, no nos cabía ni un granito de maíz de lo llenos que estábamos.

Después de un rato de estar caminando de aquí para allá, de ver partir a los jornaleros a sus trabajos: potreros y cafetales, emprendíamos la caminata por la montaña que se enfrentaba al ranchito de bareque; esta era un montaña alta y multicolor gracias a las matas de helechos, los bejucos, los matorrales de moras silvestres y el rastrojo –como solía llamarlo mi abuelo. Durante el trayecto íbamos recolectando deliciosas moras, jugando a guerreros e inventando historias donde cada uno debía enfrentarse a temibles monstruos y a hechiceros despiadados para rescatar a todos los amigos imaginarios, que, según nosotros, habían sido capturados y que estaban a la espera de nuestra llegada triunfal.

Así transcurrirían los días para esos niños citadinos exploradores del mundo campesino, de no ser porque la salud le jugó una mala pasada a uno de ellos y, para ser más precisos, a mí.

Continúa leyendo

2 pensamientos en “Nuevos materiales sobre literatura y fomento de la lectura para leer en Cuatrogatos

  1. Lindo e instrutivo blog, de imprescindible lectura para maestros, promotores de la lectura y amantes de los libros. Seguimos..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *