Hilos Mágicos y su “Güepajé” en el XXVIII Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami

Hilos MagicosPor Sergio Andricaín

Hilos Mágicos, una de las compañías de teatro de títeres de más larga trayectoria de América Latina, viajará desde Bogotá, donde tiene su sede, hasta el sur de la Florida invitada a participar en el XXVIII Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami. El espectáculo para niños que traerán, escrito y dirigido por Ciro Gómez, se titula Güepajé,  y se presentará el sábado 25 de julio, a las 5:45 pm, en el Key Biscayne Community Center, y el domingo 22 de julio, a las 5:00 pm, en el Miami Dade College, Recinto InterAmerican.

Para conocer más sobre la Asociación Cultural Hilos Mágicos, de Colombia, hicimos algunas preguntas a Ciro Gómez, su director.

¿Cuándo y por qué surge Hilos Mágicos?

En 1972 teníamos un grupo de teatro que ganó un festival organizado por el Ministerio de Educación de Colombia. El premio que nos otorgaron fue darnos el acompañamiento por dos años de un director de teatro, llamado Luis Álvaro Moya, quien además había trabajado con marionetas en el antiguo Teatro del Parque Nacional. Cuando él nos mostró lo que podían hacer las marionetas, acciones que no lograban realizar los actores humanos, vimos un amplio universo que se abría ante nuestros ojos con nuevas posibilidades expresivas y una forma diferente y diversa de hacer teatro. Entonces le pedimos que nos diera un taller de animación de figuras con hilos y, a partir de allí, en 1974 se crea Hilos Mágicos, cuyo primer montaje fue Las convulsiones, del autor Luis Vargas Tejada.

¿Cuáles son los propósitos del grupo? ¿Qué lo distingue como colectivo artístico?

Hilos Mágicos es una asociación cultural orientada a la investigación, creación, producción, promoción y difusión del arte de los títeres en particular y la cultura en general, con énfasis en el público infantil y familiar. Desde su sede, en la ciudad de Bogotá, irradia acciones a toda Colombia y el exterior, habiendo llegado ya con sus obras a más de 30 países.

Sus principales búsquedas han sido encaminadas a tres campos: el temático, el técnico y el estético. En las últimas décadas Hilos Mágicos ha explorado en la mitología de los pueblos indígenas americanos, encontrando allí una antigua y a la vez desconocida “fantástica” en las historias de este lado del Atlántico, para presentarles a nuestros niños, cuentos que en lugar de reyes, hadas y princesas, son protagonizados por caciques, campesinos, duendes y otros personajes de estas tierras, dando relevancia a nuestra identidad propia, sin desconocer los valores de la literatura infantil universal. En lo técnico hemos explorado en diversas formas de manipulación y animación de figuras con las cuales hemos realizado más de 40 montajes que buscan además incorporar diferentes manifestaciones plásticas, sonoras y dinámicas en sus puestas en escena, con acento en la identidad cultural nacional y latinoamericana.

Ciro-Gómez-director-Hilos-Mágicos-Titerenet

En América Latina, los grupos de teatro para niños no suelen recibir apoyos estatales permanentes y significativos. ¿Cómo se las ha ingeniado Hilos Mágicos para mantenerse vigente?

Con inmensa terquedad. Nadie nos ha obligado a ser titiriteros; lo hacemos porque nos gustan el teatro y los títeres. Ya llevamos casi cuatro décadas en esta labor. Pero ese gusto que inicialmente parte de nosotros, se convierte también en un compromiso con las gentes, con el público que va todas las semanas a ver nuestras obras y que son los principales aliados de nosotros y de los títeres. Nosotros animamos las marionetas, que animan la imaginación de los niños, que nos animan con su apoyo a seguir animando los Hilos Mágicos.

Pero no solo se puede subsistir de la taquilla. En nuestra sede organizamos festivales, producimos elementos para otros grupos de teatro (máscaras, títeres, vestuario, escenografías), se dan talleres de formación en teatro de objetos y muñecos, también se hacen giras artísticas con nuestras obras, se participa en convocatorias nacionales e internacionales de creación y circulación, en fin, se trabaja mucho y con muchas ganas. En los últimos años hemos recibido también apoyos a nuestra sala teatral, con una programación concertada con el Ministerio de Cultura y el Instituto Distrital de las Artes de Bogotá, que cubre una parte de los costos para mantener abierto este centro cultural, el cual por los actuales servicios que ofrece no podría ser totalmente autogestionario.

¿Qué técnicas de títeres suelen usar en sus espectáculos? ¿Hay alguna por la que usted sienta especial predilección? 

Nuestra agrupación, como su nombre lo indica, empezó haciendo teatro de marionetas, cuyas figuras requieren un riguroso estudio técnico, una cuidadosa elaboración, mucho ensayo y pulso en su animación. Los hilos que suspenden al personaje son el único vínculo físico entre la marioneta y su animador, por esto los Hilos son… ¡Mágicos!

Pero no solo se han hecho montajes con esta técnica; además se ha explorado en el campo de los títeres de sombras con los cuales se han realizado ya 5 obras; también la técnica del teatro negro, con la cual se hizo, entre otros, el montaje de Goranchacha (leyenda del cacique esmeralda de los muiscas), que mereció el Premio Directores de Teatro 2003 otorgado por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá; los títeres de varillas con los que se hizo Antarqui, el hombre que podía volar, obra ganadora del Premio Nacional de Dirección Escénica de Espectáculo Infantil 2012 del Ministerio de Cultura de Colombia; títeres de guante o guiñoles, máscaras parlantes, bunraku, peleles, títeres de dedal, de bastón y en total 15 técnicas diversas, se han incorporado a los montajes de Hilos Mágicos, aportando elementos diversos a sus puestas en escena.

Sin embargo no podría afirmar que tengamos una técnica predilecta pues cada una presenta posibilidades y limitaciones que facilitan su empleo en unos montajes y en otros no. Todo depende de la historia que se quiera escenificar y de la forma como se desee presentar o representar, según se trate de propuestas dramáticas o posdramáticas donde también hemos explorado para ofrecer nuevas obras titiriteras para el público adulto.

¿Cuántas obras han estrenado desde su creación? ¿Cuáles le parecen más significativas y por qué?

Ya van más de 40 montajes con todo tipo de contenidos y formas, pero siempre con la constante titiritera de dar “ánima” (animación) a figuras (muñecos u objetos) para que adquieran en escena la capacidad de actuar. Dentro de ellas han tenido especial acogida por los espectadores: El Gran Teokikixtli, ganadora de la beca de dramaturgia del Fonca (Fondo de Cultura y Artes de México) y el Ministerio de Cultura de Colombia, que se basa en mitos de los mexicas, mixtecos y muiscas, empleando imágenes de los códices y la cerámica presentados como vitrales animados en el teatro de títeres de sombras; El ratoncito azul, en marionetas con manipulación a la vista, que muestra a un ratón diferente y hasta extraño para sus congéneres grises, quienes finalmente terminan aceptando el derecho a la diversidad en su especie; está también Cuentos del Abuelo, un montaje en gran formato que se hizo para el Teatro Municipal con motivo de los 450 años de la fundación de Bogotá, con una temporada de presentaciones para más de 1000 espectadores por función; El hombre que escondió el Sol y la Luna, escrita por Carlos José Reyes con base en un mito de los indígenas chamíes, que ganó el Premio Casa de las Américas y que se llevó al ámbito del teatro callejero con títeres gigantes, y muchos más, cada uno con algún aporte especial. Ahora, por ejemplo, estamos explorando en el “teatro microscópico” con figuras animadas dentro de un vaso de agua… Ya veremos qué resulta en este nuevo formato.

¿Qué puede decirnos sobre el espectáculo que traerán a Miami?

Güepajé es un mito que encontramos en una de nuestras giras por el Caribe colombiano, que explica el origen de esta expresión que en Colombia invita al baile y la fiesta. En ese viaje llegamos a una población llamada Montelíbano, donde conocimos a una señora de edad muy avanzada, doña Concha, quien nos contó esta historia que le narraba su abuela y a su vez a esta viejita se la contaba su abuela, es decir la tatarabuela. Ella quería que ese cuento que le gustaba tanto, cuando era niña, lo conocieran y disfrutaran también los niños de todo el mundo. Así aparece “Concho” el pescador con su abuelo “Makú” (“viejo sabio” en idioma wayuú), quienes van en busca de la Flor del Agua y en el camino se encuentran con “Upar” (el duende que da origen al denominado “Valle de Upar” o Valledupar, donde surgen los ritmos vallenatos, típicos de la costa colombiana) y en su aventura no solo encontrarán al agua, sino además la música alegre, festiva y contagiosa de las playas tropicales.

¿Quién es Ciro Gómez? ¿Cómo llegó al teatro de títeres? 

Ciro es un curioso. Es casi una manía que practico con fruición. Me gusta mucho investigar cómo funcionan las cosas, por qué suceden, qué se puede lograr con algún nuevo mecanismo para las marionetas. También me gusta mucho leer por el placer de indagar. Llegué al teatro de títeres casi por casualidad; pero esta curiosa y maravillosa “enfermedad” que se transmite por contagio (por contacto con gente que hace títeres) espero que nunca se me “cure” y pueda seguir haciendo teatro con los muñecos por muchos años más.

¿Dónde estudió? 

Soy egresado de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas de Bogotá, como Maestro en Artes Escénicas con Énfasis en Dirección Teatral; el proyecto de grado que presenté sobre dirección escénica para el teatro de objetos basado en el estudio actancial fue calificado con el “laureado” por el Consejo Académico y será finalmente publicado este año. Estudié también teatro de objetos y marionetas en el Instituto del Teatro de Sevilla, en España, e hice varias residencias artísticas en Italia, Alemania y México.

¿Cuál es su gran sueño por cumplir?

Hay muchos sueños por realizar en mi campo artístico. Si se me apareciera el Genio de la lámpara de Aladino ofreciéndome tres deseos, el primero que le pediría sería ¡que me otorgara otros diez! Este año, por ejemplo, gané la beca de investigación teatral del Instituto Distrital de las Artes y la residencia internacional en teatro de Ministerio de Cultura, así podré cumplir con un gran deseo: ir a Europa a investigar en el Museo de Títeres y Centro de Documentación del Topic, para complementar y organizar toda la información que he recogido en estos últimos 40 años y escribir un manual sobre técnicas titiriteras, un training para el actor-titiritero y actualizar un estudio panorámico del teatro de títeres en Colombia que vengo realizando desde hace siete años. Además, sueño con un Museo de Títeres en mi país, un programa profesional universitario en artes escénicas para los titiriteros que sea, además, un espacio de investigación con un laboratorio de animación de formas y figuras. Deseo muchos teatros de títeres y decenas de festivales en toda Colombia y Latinoamérica… Todos estos sueños se resumen en un gran sueño: la profesionalización del teatro de títeres, con todo lo que ello representa en sus diferentes componentes.

¿Algo más?

Sí: He de manifestar mi agradecimiento a los títeres que me han llevado de la mano a conocer muchos lugares y nuevos amigos, y han hecho mi vida más feliz.

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