Un texto de Heiner Muller

Corazón

Uno. ¿Me permite poner mi corazón a sus pies?

Dos. Si no me ensucia el suelo.

Uno. Mi corazón es limpio.

Dos. Eso ya lo veremos.

Uno. No logro sacarlo.

Dos. ¿Quiere que lo ayude?

Uno. Si no es un inconveniente.

Dos. Es un placer. Tampoco logro sacarlo.

Uno. (Llora).

Dos. Se lo operaré. Para qué tengo una navaja. Lo resolveremos enseguida. Trabajar y no desesperarse. Ajá, ya lo tenemos. Pero esto es un ladrillo. Su corazón es un ladrillo.

Uno. Pero late solo por usted.