María Teresa Andruetto gana el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil


El jurado del Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, conformado por Manuel Peña Muñoz (chileno) en representación del CERLALC; Beatriz Helena Robledo (colombiana) en representación de la Fundación SM; Verónica Uribe (chilena) en representación de IBBY; Cecilia Bajour (argentina) en representación de la OEI, y Daniela Schütte González (chilena) en representación de la OREALC-UNESCO, decidieron otorgar el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil a la autora argentina María Teresa Andruetto por el conjunto de su obra literaria, en la que se manifiesta una búsqueda de equilibrio entre el lenguaje narrativo y poético, por la diversidad de temas y géneros literarios que aborda, los diferentes planos de lectura que propone y el tratamiento innovador de géneros tradicionales.

Asimismo, el jurado determinó otorgar una mención especial al colombiano Evelio José Rosero Diago por la originalidad en la construcción de las voces narrativas de su obra literaria y un tratamiento que renueva temas frecuentes de la literatura infantil y juvenil.

Las 35 candidaturas presentadas este año llegaron de 13 países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, España, México, Paraguay, Perú, Portugal, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela.

María Teresa Andruetto recibirá el Premio Iberoamericano SM en una ceremonia que se llevará a cabo el primero de diciembre en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en México. Además de la estatuilla, el premio está dotado con 30.000 dólares, y con toda seguridad será una plataforma para que la obra de la autora alcance una difusión aún mayor en Iberoamérica.

El Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil es convocado anualmente desde 2005 y tiene como objetivo reconocer a autores que escriban en cualquiera de las lenguas que se hablan en la comunidad iberoamericana y que cuenten con obras valiosas en el ámbito de la literatura infantil y juvenil. Los ganadores de las anteriores ediciones han sido el español Juan Farias, la colombiana Gloria Cecilia Díaz, la española Montserrat del Amo y el brasileño Bartolomeu Campos de Queirós.

María Teresa Andruetto fue una de las fundadoras de CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil/Córdoba/Argentina) y secretaria de redacción de la revista especializada Piedra Libre. Para niños y jóvenes, ha publicado Stefano (1997), Veladuras (2004), El anillo encantado (1993), Huellas en la arena (1998), La mujer vampiro (2000), Benjamino (2003), Solgo (2004), Trenes (2007), El país de Juan (2003), El árbol de lilas (2006) y El incendio (2008), entre otros libros.

Una luna entre dos casas


Por Antonio Orlando Rodríguez, tomado de El Nuevo Herald, Miami.

La compañía mexicana Marionetas de la Esquina llegó a Miami para presentar su espectáculo Una luna entre dos casas y dejar claro que –en tiempos en que los playstations y otros artilugios por el estilo parecen ser los dueños de la imaginación infantil–, el buen teatro conserva intacta su capacidad para seducir a los más chicos.

Retener la atención de un centenar de niños durante casi una hora con un espectáculo de muñecos es una tarea difícil, pero los integrantes del grupo dirigido por Lourdes Pérez Gay y Lucio Espíndola lo logran con una propuesta que combina títeres de mesa de gran atractivo visual, temas cercanos a los intereses de los destinatarios y una inteligente dramaturgia. Todo aderezado con una fórmula (casi) infalible: imaginación, poesía y humor.

La pieza de la autora canadiense Suzanne Lebeau hace gala de una estudiada simplicidad. A través de una anécdota transparente y de tres simpáticos personajes –Pluma y Taciturno, dos chicos de personalidades opuestas, y Ratapelo, un perro hiperquinético–, Una luna entre dos casas recrea problemáticas de interés para los niños de más corta edad, como la dificultad para interactuar con el otro o el miedo a lo desconocido. Lo lúdico adquiere un saludable protagonismo en el texto mediante divertidos juegos silábicos y onomatopeyas.

El montaje de Pérez Gay juega creativamente con cuatro sets colocados sobre mesas con ruedas, que deambulan de un lado al otro del escenario, e insiste en el intercambio cómplice y enriquecedor entre muñecos y titiriteros. Los diseños de títeres y de escenografía, que firman Espíndola y Víctor Hugo Núñez, respectivamente, apuestan por la expresividad, una gama de colores armoniosos y la funcionalidad.

El trabajo de manipulación de Amaranta Leyva, Priscila Morales, Laura Hernández y Pérez Gay alcanza un alto nivel de plasticidad y precisión. La música desempeña un papel clave, no solo por ser el medio de expresión por excelencia de Taciturno, sino porque la puesta está concebida, de principio a fin, como un ballet en el que las acciones físicas de personajes y objetos dialogan con la encantadora y muy teatral partitura del compositor canadiense Jean-François Léger.

Decepciona, en un espectáculo tan cuidado, que la hermosa canción final –que supuestamente entona Taciturno– se escuche interpretada por una voz masculina adulta. Es un detalle desconcertante, que conspira contra una sostenida ilusión de verdad.

Imágenes como el fantástico tejado-xilófono de la casa de Taciturno o el ascenso de Pluma a la azotea de su vivienda usando una escalera invisible logran una empática comunicación con el auditorio. Esos y otros aciertos ratifican que para el teatro de títeres, si están presentes el talento y la creatividad de auténticos artistas, no existen imposibles. La razón la dio hace muchos años el argentino Javier Villafañe, cuando aseguró que el títere sólo puede vivir en las manos del niño o del poeta, porque ellos son los únicos que saben que “para un títere dos más dos deben ser siempre cinco o tres, pero nunca cuatro”.

Ojalá la presencia en el Adrienne Arsht Center de grupos de teatro infantil de la calidad de Marionetas de la Esquina deje de ser una gratificante rareza y se convierta en una oferta habitual. La inversión se justifica: no existe mejor modo para cautivar a quienes, a la vuelta de unos años, se convertirán en los espectadores de su programación para adultos.

Los cactus

Qué grata sorpresa nos ha dado nuestra amiga mexicana María García Esperón, la autora de Tigres de la otra noche y Querida Alejandría. Ella ha leído, ilustrado y musicalizado “Los cactus”, un breve poema de Antonio Orlando Rodríguez incluido en su libro Mi bicicleta es un hada y otros secretos por el estilo (Premio Ismaelillo 1989 de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba), y lo ha colgado en Youtube.

El poema, escrito hace ya dos décadas, fue inspirado por unos cactus en miniatura que había en la oficina donde Antonio trabajó durante muchos años, en La Habana Vieja, a solo unos pasos de la famosa Bodeguita del Medio. Quién iba a suponer que los caminos insospechadas de la poesía transformarían esas minúsculas plantas citadinas en unos espléndidos y retadores cactus del desierto mexicano.

Gracias mil por tu generosidad, María.

Quienes lo deseen pueden escuchar y ver “Los cactus” haciendo clic aquí.