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Canciones en mi corazón Barcelona: Urano Aribau, 142, pral. 08036 Barcelona España www.edicionesurano.com |
El
deslumbrante corazón de poeta de Mattie
Iam Lima
Mattie Mattie escribe:
que sólo yo puedo oír. Si cierro los ojos y me siento muy quietecito me resulta bien fácil escuchar mi canción. Cuando tengo los ojos abiertos y estoy ocupado, y no dejo de moverme de un lado a otro, si me paro un momento y escucho con mucha atención, también puedo oír esa canción en mi corazón... (fragmento de "Una canción en mi corazón") Este joven talento escribió su primer poema a los tres años de edad, y desde entonces lleva adelante su precoz carrera de escritor, derramándose en sutiles piezas literarias, donde la mirada llena de frescura del niño convoca a los colores, los olores, los sentimientos maravillosos que componen la Creación, y puede conciliar entre los dones que nos han sido concedidos sobre la tierra a dos criaturas tan diversas como los ángeles y el humilde diente de león que algunos consideran "hierbajos para arrancar", pero que en realidad tienen la gloria de poseer esas estupendas flores redondas y amarillas. No hay desaliento en los poemas de Mattie –que se han convertido en bestseller en Estados Unidos, y ya fueron traducidos al francés, el alemán y el castellano–; hay, en cambio, un delicioso sentido del humor y una forma tal de recrear la realidad cotidiana, que convierte los sencillos momentos del vivir en algo digno de ser atesorado. Así lo expresa en "Lamparilla mágica":
mami se olvidó de encender mi lamparilla. Tuve miedo, así que la llamé. Mami encendió la lamparilla, y luego me besó, y me volvió a arropar. Y entonces, fui una cabeza resplandeciente en la noche. Eso ocurre cuando me porto como un niño, medio ángel, y medio salvaje. Mattie ha sido nombrado Embajador de la Paz en el estado del que es oriundo, así como fue también representante de Maryland de la Asociación para la Distrofia Muscular en 2001; es amigo del ex presidente Jimmy Carter, que prologó su último libro, y aunque salió de un coma a mitad del año pasado, se toma muy en serio su labor de "pacificador", y aspira a llegar a ser un abogado de la paz. Pese a que su entorno está repleto de la magia que Mattie lleva consigo –una magia que tiene que competir todo el tiempo con miedos y dolores personales–, el joven poeta no se limita a cantar aquello que lo rodea; le interesan y le preocupan las cosas que suceden más allá de su círculo íntimo, como la guerra y el terrorismo, y cree que "tenemos que dejar de luchar por cosas que no importan, como la tierra o el dinero", y está convencido de que "necesitamos ganar la guerra contra el terrorismo con palabras, no con bombas". En un tiempo en el que los valores fundamentales se han trocado para la mayoría en una carrera contra reloj para subir los peldaños del éxito social y financiero, un niño de once años que puede morir en cualquier momento prefiere agradecer los dones que le han sido concedidos, aquellos en los que no solemos reparar, porque son aparentemente pequeños e insignificantes y están ahí para cualquiera que decida mirarlos con los ojos que se llevan en lo más profundo del pecho:
esta noche iba a agradecerte un hermoso amanecer de color rosa tras la niebla de la colina, y un maravilloso arco iris, que he contemplado señalando mis colores preferidos, y una puesta de sol tan magnífica que hizo que el agua lanzara destellos anaranjados. Esta noche iba a gradecerte todos esos dones tan especiales, aunque ninguno de ellos ocurrió. ¿Pero sabes una cosa?: De todos modos te amo, Dios mío, y hay un montón de cosas que puedo agradecerte esta noche, aunque hoy no me hayas dado estos regalos tan especiales. No pasa nada, Dios mío, porque los buscaré de nuevo, cuando mi mañana llegue. Amén. (de "Ser agradecido") Gracias, querido Mattie, por regalarnos tan pródigamente la esperanza.
Gracias por recordarnos todo eso que solemos olvidar: la fe, la emoción
de compartir nuestros mejores sueños, y la seguridad de que no estamos
solos.
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